Hace solo unas semanas TMB daba a conocer a través de su revista corporativa Hora Punta que durante los meses de marzo y abril de este año había llevado a cabo un plan para, textualmente, “optimizar la venta automática de títulos”. Este plan consistía en estudiar cómo podían reducirse los costes de esta partida y, a la vez, continuar ofreciendo adecuadamente este servicio a los ciudadanos.
Basándose en los datos que le proporcionaban las 722 máquinas de autoventa de billetes que hay en la red de metro, Transports Metropolitans de Barcelona llegó a la conclusión de que 66 de ellas podían quedar temporalmente fuera de servicio sin que ello produjera un perjuicio significativo a los usuarios. Así, pues, hoy por hoy no todas las máquinas de venta de billetes que permanecen inoperativas están realmente estropeadas, como podría pensarse a priori, sino que muchas de ellas no funcionan para ahorrar.
Esta medida, que afecta a 41 vestíbulos de las líneas L1 a L5 de metro, se implantó tanto en las máquinas mixtas o de tipo DM, que aceptan tarjetas y dinero en metálico, como en las llamadas DI, que solo permiten pagos con tarjeta, si bien se ha previsto que en todos los vestíbulos funcionen siempre, como mínimo, dos máquinas mixtas o DM.
Asimismo, se ha considerado que los accesos deben disponer de suficientes máquinas para atender las necesidades de los usuarios en caso de afluencia masiva. Pensemos, por ejemplo, en las paradas cercanas al Camp Nou cuando hay partido de fútbol o en la estación Espanya cuando se celebra una feria de primer nivel o un concierto multitudinario en Montjuïc. Para calcular la demanda que las máquinas de autoventa podrían llegar a tener en esas circunstancias, se ha tomado en consideración la cifra de venta de billetes en hora punta y, a esta, se le ha añadido un 60% más de operaciones. Conviene tener presente también que cada máquina vende un promedio de 164 títulos de transporte al día y 16 en hora punta, requiriendo cada operación unos 42 segundos de media.
Como comentábamos al principio, el objetivo final de esta medida es ahorrar. Y es que, según cálculos de TMB, la desconexión de 66 de las 722 máquinas de autoventa de billetes permitirá ahorrar a la compañía alrededor de 250.000 euros anuales, especialmente en cuestiones como la reparación de averías, el consumo de electricidad, la carga de bobinas o el transporte de la recaudación diaria. Esta es una cifra nada despreciable que representa aproximadamente el 0’5% del total previsto por el plan de racionalización del gasto aprobado a finales del año pasado por la empresa, y que se cuantificó en 56 millones de euros.
Para concluir, os queremos hacer algunas preguntas. ¿Habíais notado que últimamente había más máquinas de autoventa de billetes fuera de servicio que antes? ¿Lo habíais achacado a una medida de ahorro? ¿No creéis que pueden dar mala imagen, al hacer creer que están estropeadas? ¿Somos conscientes del ahorro que supone una pequeña acción como esta? ¿Y de que cada máquina apagada representa cerca de 4.000 euros de ahorro en gastos de mantenimiento, energía y logística? ¿Debería TMB recortar aún más en este tipo de gastos? ¿O, por el contrario, la medida os parece excesiva? ¿Qué otros gastos convendría reducir? Dadnos vuestra opinión y explicadnos en qué ámbitos creéis que debería actuar TMB para cuadrar sus cuentas.
