Tal y como anunció la semana pasada el Departament de Territori i Sostenibilitat de la Generalitat, en octubre entrará en funcionamiento el carril bus-VAO que se está construyendo en la C-58, entre Barcelona y Ripollet.
Esta infraestructura, que es cofinanciada por la Unión Europea, en principio solo podrá ser utilizada por autobuses y vehículos de alta ocupación (es decir, con 3 o más pasajeros), aunque no se descarta que finalmente se permita que los taxis, las motos o los vehículos eléctricos también puedan circular por ella.
Las características del proyecto
El carril bus-VAO de la C-58 es una calzada segregada mediante un viaducto elevado que se sitúa sobre la antigua mediana de la autopista que une el Vallès Occidental con Barcelona, por la cual circulan cada día unos 150.000 vehículos, resultando una de las carreteras con más densidad de tráfico de Catalunya. Cuando entre en funcionamiento, el carril bus-VAO tendrá una longitud de 6’8 km y dos carriles de circulación, que serán reversibles de acuerdo con las necesidades de movilidad de cada momento. La empresa responsable de los trabajos es TABASA, la concesionaria de los Túneles de Vallvidrera.
Un proyecto con luces… y también con sombras
Que hace falta mejorar el acceso en transporte público a Barcelona a través de la Avenida Meridiana es evidente, pero ¿era necesaria una obra de estas características? En ecomovilidad.net somos contrarios a las obras faraónicas y esta es un ejemplo. Las obras para construir este carril bus-VAO comenzaron en 2008 y tienen un presupuesto que supera los 80 millones de euros. El Departament de Territori i Sostenibilitat de la Generalitat de Catalunya reconece abiertamente que iniciar ahora una obra de estas características resultaría impensable.
Y es que, aunque permitirá mejorar la oferta de transporte entre el Vallès y la ciudad condal, al aumentar la velocidad comercial del bus en este corredor, el carril bus-VAO de la C-58 fue proyectado en tiempos de prosperidad económica y ha resultado ser un claro ejemplo de como durante muchos años se ha preferido invertir en cemento más que hacerlo en la gestión eficiente de la movilidad. Desgraciadamente, proyectos con sombras podemos encontrar muchísimos más: la línea L9 en su conjunto, la ampliación de la L3 a Sant Feliu de Llobregat, la estación del AVE del Camp de Tarragona, el aeropuerto de Alguaire…
Conviene recordar ahora que, como pusimos de manifiesto en su día, de acuerdo con las estimaciones de la Generalitat de Catalunya que conocimos el pasado mes de diciembre en el salón BCN Rail el carril bus-VAO de la C-58 será utilizado cada hora por 1.200 coches y por 100 autobuses, con la posibilidad de doblar ambas cifras en el futuro. A nuestro juicio, estos cálculos son excesivamete optimistas y, en todo caso, no era necesario llevar a cabo una obra de estas características para conseguir esos objetivos.
Entre los aspectos positivos del proyecto encontramos el hecho que limita su uso a vehículos con al menos 3 pasajeros (no 2, como sucede en Madrid), lo cual fomenta el uso compartido del coche. De hecho, las autoridades catalanas consideran que el carril bus-VAO de la C-58 resultará un elemento importante de gestión del tráfico en el acceso a Barcelona, que primará a aquellos que se mueven de manera más sostenible. No nos convence, sin embargo, la idea de que el acceso a los carriles bus-VAO pueda acabar abriéndose a toda una serie de vehículos de características muy diferentes: taxis, motos, coches eléctricos… Bajo nuestro punto de vista, cualquier ampliación de los tipos de vehículos que podrían utilizar un carril bus-VAO debería garantizar en todo momento que se mantiene la seguridad y la fluidez del tráfico.
Más carriles bus-VAO, también en tiempo de crisis
La actual coyuntura económica dificulta la construcción de infraestructuras, pero a la vez favorece aquellas que son de bajo coste y las que tienen una mayor rentabilidad social. Es por eso que pensamos que ahora es un momento inmejorable para tirar adelante proyectos que hasta no hace demasiado se descartaban porque se prefería invertir en grandes obras.
Entre estas propuestas encontramos la idea de construir un carril bus-VAO low cost en el acceso a Barcelona a través de la B-23. Esta idea, tal y como demostró la PTP en septiembre de 2007, coincidiendo con la Setmana de la Mobilitat Sostenible i Segura, es perfectamente factible, podría ser una realidad en aproximadament 6 mesos (no 4 años, com ha pasado con la C-58) y tendría un coste muy bajo. Podéis encontrar todos los detalles de la propuesta en www.carrilbusara.org.
De hecho, probablemente más por falta de recursos que por convencimiento, esta idea fue aceptada por el Departament de Política Territorial i Obres Públiques a finales de la legislatura pasada (pese a su oposición inicial) y, afortunadamente, la actual Conselleria de Territori i Sostenibilitat parece también favorable a avanzar en su ejecución. Asimismo, hay prevista la construcción de un carril bus-VAO de bajo coste entre Blanes y Lloret.
En definitiva, pues, desde ecomovilidad.net nos mostramos muy satisfechos con el hecho de que tiren adelante propuestas low cost como estas, en línea con ideas y propuestas que hace tiempo que defendemos. Convendría, por tanto, que la Administracion centrase los esfuerzos inversores de empresas como TABASA en proyectos que permiten obtener buenos resultados en materia de movilidad, en lugar de seguir empeñada en deslumbrarnos con el anuncio de grandes obras que difícilmente podrán hacerse realidad en los próximos años.
