Sucede una vez al mes. A las 20:00 en Cibeles, van llegando bicicletas hasta alcanzar el millar, a veces hasta dos mil. Entonces, se lanzan a la calzada a reivindicar su sitio entre los coches, y recorren las arterias principales de la capital. Un par de horas después, se pone fin, se toma algo y nos despedimos hasta el mes que viene.
Hay quien piensa que se hace sólo por molestar, otros ya saben que se trata de la “Bici Crítica”, pero muy pocos saben el origen de este fenómeno, que no es exclusivo de Madrid y que se repite en distintas ciudades del mundo. ¿Que son las masas críticas? ¿Para qué se hacen? ¿Y que reacciones consiguen?
El orígen de la masa crítica
San Francisco, 1992. 55 ciclistas urbanos deciden hacer uso del método chino para cruzar la calle: juntar un número suficiente de bicis y pasar en grupo. En esta ocasión el método se utiliza para reivindicar el uso de la bicicleta en la ciudad. Más tarde adoptaron el término de Masa Crítica, que se refiere a cualquier grupo de personas capaz de lograr un cambio social. Las masas críticas carecen de entidades organizadoras, son independientes frente a intereses políticos o económicos.
A principios de los 90 la cultura automovilística estába en su cénit, sobre todo en EE.UU. En una época donde reinaba el coche urbano y el avión para larga distancia, el concepto de movilidad sostenible sonaba a risa. Todavía en España esta mentalidad sigue arraigada en la sociedad, y costará años cambiar el punto de vista.
La masa crítica de San Francisco creció y se extendió a otras ciudades. En Madrid llegó en 2004, adoptando el nombre de “bici crítica”. Su crecimiento ha coincidido con la evolución de los ciclistas urbanos en nuestra ciudad.
Los logros: la unión hace la fuerza
La reivindicación es clara y se resume en dos frases:
«Usa la bici a diario, celébralo una vez al mes»
«No bloqueamos el tráfico, somos tráfico»
¿Qué se consigue con la presencia de ciclistas en las calles de forma masiva? Para los conductores, recordar la presencia de ciclistas en la calzada como algo normal. Para los ciclistas, especialmente los noveles, anima a sacar la bicicleta en la calle y elimina el miedo a circular.
Para la administración, supone un grupo de presión que denuncia las deficiencias de los ayuntamientos en la promoción de la bicicleta. Y para los ciudadanos en general, ayuda a eliminar el concepto de bici = deporte, y a que se considere la bicicleta como un medio más de transporte.
Consecuencias negativas: morir de éxito
En este caso, nos encontramos ante una progresión lineal.
* 50 ciclistas es algo curioso de ver
* 500 ciclistas es una masa crítica efectiva
* A partir de 1000… tenemos un problema
Los ciclistas reunidos masivamente provocan atascos de coches ¿De quien es la culpa? El atasco es similar al atasco diario sin bicis. Pero la masa contribuye a acrecentar el caos, y causa daños colaterales a colectivos “amigos”.
Cuando hay bici crítica, se bloquean numerosas líneas de autobús, y los peatones tienen una barrera infranqueable durante 10 minutos. Cuando el número de participantes es tan grande, resulta imposible hacer cumplir dos reglas básicas: no bloquear el carril-bus y respetar los pasos de peatones. ¿Nos conviene a los ciclistas urbanos perjudicar a dos colectivos igualmente sostenibles?
El otro perjuicio es directo a la imagen del ciclista urbano. Ante el atasco los conductores carecen de empatía; el conductor no se culpa a sí mismo por usar el coche, ni al urbanismo insostenible del centro, sino que “la culpa es de las bicis”. Cosa que se agrava por la conducta incívica de algún participante, muy pocos, pero suficientes para degradar al colectivo.
En estos casos, conductores, usuarios de bus y peatones achacan a la masa crítica toda la culpa del caos circulatorio. Y si de algo va sobrado el ciclista, es de falsos prejuicios contra él. Por este motivo, cuestionamos la eficacia de la bici crítica cuando se supera cierto umbral de participación, donde los daños pesan más que los logros.
Y entonces… ¿Qué hacemos?
No queremos ni condenar ni alabar a bici crítica, sólo resaltar sus debilidades y puntos fuertes. De todas formas, proponemos más opciones para reivindicar el uso de la bicicleta:
- La primera es fácil: usa la bici a diario, o al menos más de una vez al mes. La mejor reivindicación es ver bicis en las calles de forma habitual y no puntualmente.
- Hay otras masas críticas en varios municipios, donde podrás disfrutar igualmente, conocer gente y fomentar el uso de la bici en tu propia localidad.
- Participa en actividades programadas de ciclismo urbano. Pedalibre ofrece un programa de actividades en las que puedes participar. Los compañeros de enbicipormadrid practican el BiciViernes para ir al trabajo en bici. Y en unas semanas tendrá lugar la II Caravana Universitaria.





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