El deterioro en Cercanías Madrid, fruto de la mala gestión

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Hace unos meses nos poníamos sobre la pista de las posibles causas del deterioro en el servicio de cercanías de nuestra ciudad y apuntábamos que parte de los problemas pivotaban entorno a problemas de infraestructura e incluso de personal como apuntaban desde los medios de comunicación.

Hoy queremos ir más allá: vamos a buscar explicación a situaciones habituales cuyo origen no responde a un problema de infraestructura sino a simple y llanamente un problema de gestión, de mala gestión.

Diferencias de demanda, mismo servicio

Desde la puesta en marcha del túnel de Sol en 2008 la línea de Alcalá se trata de manera única en lo que a demanda se refiere, cosa positiva en la hora punta (permite que los vecinos de Torrejón y Alcalá tengan los mismos trenes que los de Coslada y Madrid) pero extremadamente dañina fuera de ese horario. En aras de no mover hierro (expresión usada para referirse a desplazar trenes que van vacíos) en las horas valle y en particular en el periodo nocturno (a partir de las 22.00) se produce una reducción de trenes que hace que los tramos urbanos de esta línea soporten esperas superiores a los 20 minutos generando aglomeraciones y ahuyentando a usuarios potenciales.

La solución es sencilla, volver a poner en marcha la vuelta de trenes en Coslada en horario nocturno. Uno de cada 2 trenes podrían dar la vuelta en esta estación, obteniéndose intervalos de 20 minutos en la zona suburbana (Alcalá y Torrejón) e intervalos de 10 minutos en la zona urbana, equiparables a los de Metro.

Ampliación de horarios, demanda histórica

Junto al desajuste en el servicio en horario nocturno encontramos el histórico problema de la limitación horaria en la red de Cercanías. Así, por norma general, el servicio finaliza en el entorno de las 23.45 horas, una hora más propia de una capital nórdica que de una ciudad como Madrid con un importante sector hostelero y de ocio que cierra avanzada la medianoche.

La solución no es prestar el servicio hasta las 02.00 en toda la región como muchas veces se pretende sino adaptar la circulación a las necesidades de la ciudadanía y no las necesidades de la ciudadanía a las del operador. Así, parecería razonable que la línea C-5 opere en el mismo horario que el Metrosur puesto que su demanda es similar, o que municipios altamente poblados como Alcobendas o Alcalá de Henares cuyos búhos inician su recorrido muy lejos del centro cuenten con servicio de trenes hasta la 01.00 o 01.30, por ejemplo. El coste marginal de ampliar el servicio es muy bajo (no hay personal de estaciones a partir de las 22.30) y el beneficio obtenido sería relevante.

Puntualidad ¿real o sólo en las encuestas?

Renfe afirma que su puntualidad en la red de Cercanías Madrid es superior al 98%, cosa que contrasta con una red en la que, salvo en la línea C-3 y en la C-8, es materialmente imposible consultar un horario porque no están expuestos.

Hasta hace 4 años era extraordinariamente fácil saber si un tren circulaba con retraso o no, bastaba con consultar en el panel a que hora circulaba. Desde la sustitución de los horarios por intervalos de paso ir a la estación es una lotería ya que igual puedes esperar un minuto que 19. A esto se suma la denuncia de las aplicaciones de consulta de horarios en el teléfono móvil por “competencia desleal”

Si tan seguros están de que su puntualidad es del 98% parece absurdo que haya este afán desmedido por poner trabas para saber a que hora pasan los trenes. Si pasan en hora no tiene por qué haber problemas para colgar los horarios en las estaciones. Y si tan seguros están de la puntualidad, parece razonable que se establezcan mecanismos de devolución del importe del billete si el retraso supera los 15 minutos, no los 90 como en la actualidad

La realidad: los usuarios evitan el cercanías

Es la triste realidad. Si tomamos los datos de estaciones de cercanías junto a las cuales ha sido inaugurada una estación de metro u otro tipo de actuación de transporte público vemos como se derrumba su uso. Un ejemplo es la estación de Doce de Octubre, en la C-5 cuyo uso en 2008 se desploma un 18.2% con respecto a 2007 frente al 9,2% de reducción de demanda que experimenta la línea en su totalidad. La causa es clara, usuarios que antiguamente eran cautivos de Renfe huyen hacia Metro (nueva estación de Almendrales) y probablemente hacia la EMT gracias a la nueva plataforma reservada de la Avenida de Andalucía. Decimos probablemente porque a partir de 2008 el Consorcio ha dejado de facilitar la demanda por estaciones de cercanías.

Con la eliminación de la hora semipunta el año pasado incluso desde la novísima estación de Sol empieza a resultar planteable tomar el metro para ir a Atocha como antiguamente, sobre todo si el tren dirección Parla acaba de salir. En ese caso bajar de Sol a Atocha en cercanías puede suponer 10 minutos de espera más el viaje, tiempo similar a la espera (2min) + viaje que se puede obtener tomando el Metro

La suma de falta de inversión en infraestructuras y la desidia en la gestión hace que barrios como Villaverde hayan luchado a brazo partido por un metro de dudosa eficiencia teniendo nada menos que tres líneas de cercanías y que otros como San Diego o Entrevías reclamen insistentemente una ampliación a su zona, ampliación que no sería necesaria si las Cercanías se gestionasen con cabeza y competitividad y no aplicando la ley de la inercia

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4 thoughts on “El deterioro en Cercanías Madrid, fruto de la mala gestión

  1. Las estaciones de Cercanías carecen de personal, como mucho un taquillero que se ausenta muchas veces y deja colgado un cartel. Y eso los días laborables a las horas centrales, el resto del tiempo las estaciones son tierra de nadie.

    A partir de una hora de la noche y de los fines de semana, muchas estaciones de Cercanías dan mucho miedo, no hay ni taquilleros ni seguridad. Dejan los tornos abiertos y el ambiente se degrada totalmente, se cuela todo el mundo, gente fumando y bebiendo, suciedad. Impera la ley de la selva en muchas estaciones de Cercanías.

    Ya hace años que no se ven interventores en las líneas del sur. Incluso en las horas centrales del día cada vez se cuela mucha más gente con total impunidad. A los que pagamos billete se nos queda cara de primo y de gili…… ver tanta impunidad.

    1. Me parece que exageras en casi todo, aunque estoy de acuerdo en que hay poco personal en las estaciones, a veces solo personal de seguridad que no saben resolverte un problema. En cuanto a interventores si los hay de vez en cuando (hace 5 días pasaron a las 8:30 pasaron por la C4 a la altura de Getafe), y a quien junta varias multas le pueden acusar de fraude. Volviendo al tema de la noticia, esta claro que el trabajo de los gestores públicos deja mucho que desear, por ejemplo no se pueden comprar billetes con tarjeta dorada salvo en las estaciones que esta la taquilla abierta, hay tornos de salida que pican el billete como si fueran de entrada (me paso ayer y al final me dieron solución en el momento pero sin muchas explicaciones, magia…)

  2. Toda la razón, hay muchos sitios a los que ya prefiero ir en autobús que en cercanías (Véanse Alcobendas, Villalba, El Escorial,…). Otra cosa es pasar a depender de los interurbanos de mi ciudad (Leganés) y los de Fuenlabrada, aquí pasa todo lo contrario: vamos todos espantados al cercanías, por muy mal que se pongan las cosas, porque el servicio de autobuses que tenemos es de risa.