
Imagen: EMT
Si alguna vez has estado esperando el autobús durante un largo rato, te habrás dado cuenta de que la información que aparece en los esquemas de las paradas es bastante poco precisa. No solo se omiten muchas paradas (todas las que se realizan en la misma calle, aunque sean decenas, aparecen agrupadas en una sola) sino que además los horarios son muy poco orientativos. En ocasiones hemos llegado a ver la indicación de frecuencia de paso “Cada 10-20 minutos” como si fuera lo mismo esperar en la parada 10 minutos que el doble. Otra de las incógnitas que plantean las marquesinas es la vigencia de los horarios: son válidos “salvo en verano y semana santa”. ¿Y qué se entiende por verano? ¿qué horarios se aplican entonces? Hoy tratamos de arrojar luz sobre esto.
La EMT tiene tres grandes épocas a lo largo del año para sus líneas normales. La primera es el horario de invierno, en la que se cumplen las frecuencias y horarios expuestos en las paradas, con el servicio al 100%. Este tramo abarca todo el año salvo las excepciones siguientes.
La segunda quincena de julio, y la primera de septiembre, son temporada baja. Esto significa que el servicio se reduce en torno a un 20% frente al horario de invierno.
Esta reducción es aún más significativa en el horario de verano, que abarca todo el mes de agosto. En estos 31 días, el servicio es un 40% menor de lo normal.
En los días laborables de semana santa, el servicio es un 12% menor al de otros días laborables, mientras que en los festivos de esta semana (jueves y viernes) el servicio es el mismo que cualquier domingo o festivo.
Hay que tener en cuenta, sin embargo, que hay líneas especiales con horarios diferentes. Un ejemplo de ello son las líneas universitarias (A, E, F, G, H, I, U), que reducen su servicio o incluso dejan de prestarlo fuera de la temporada lectiva, en semana santa y verano.

