El Pasillo Verde, atajo entre Atocha y Príncipe Pío inaugurado en 1996, es quizá junto con la línea de contorno uno de las de mayor potencialidad de nuestra región y más desaprovechadas. Desaprovechadas porque en la actualidad la linea opera con intervalos medios de 12 minutos, llegando a tener claros de hasta 17 minutos lo que es del todo contraproducente para una linea ferroviaria que articula todo un distrito de gran densidad urbana (Arganzuela) y que tiene vocación de atajo, reduciendo los tiempos entre el oeste de la almendra central (Príncipe Pío) y el este (Méndez Alvaro) a escasos 7 minutos frente a los más de 30 que podemos tardar si nos decantamos por el metro o los cerca de 60 minutos si nos decantamos por la conexión del 62 y el 156 de la EMT.
Las causas de esta escasa frecuencia la podemos encontrar en diferentes aspectos que sumados nos llevan a la situación actual. Para empezar, el Pasillo Verde no forma parte de una línea de gran penetración a la capital. Sobre él opera la C-10, con intervalos de 30 minutos en hora valle y 15 en hora punta, completamente diferentes de otros corredores como el sur (C-5 funcionando a 90 segundos en hora punta) o el del Henares (C-2 y C-7 con intervalos de entre 3 y 5 minutos también en hora punta). Y no forma parte de un gran corredor porque la política de transportes en el área de la sierra se ha articulado acertadamente a nuestro juicio entorno al autobús, con el carril bus-VAO de la A-6. Así mismo, los aportes de tráficos procedentes de los enlaces ferroviarios (C-7) son reducidos incluso en hora punta lo que da la tabla actual de 5 trenes/hora.
Los efectos son claros: mientras el cercanías tiene unas altísimas tasas de uso en tramos similares (como son los dos Túneles de la Risa), en el Pasillo Verde la demanda es mucho menor. Esto nos lleva al eterno debate de si “no hay tren porque no hay demanda, o no hay demanda porque no hay tren”. A nuestro juicio, en este tramo la causa es la segunda. En Recoletos el viajero sabe que en el peor de los casos en 5 minutos tendrá un tren a Atocha o Chamartín, siendo más usual una espera media de 2-3 minutos. Idéntica situación en Sol.
Sin embargo, en el Pasillo Verde la espera puede llegar a ser de 20 minutos (mismo tiempo que si fueses a Aranjuez, por ejemplo) siendo de media de unos 10 minutos. Este gran margen de incertidumbre detrae demanda, en especial de aquellos viajeros esporádicos que no conocen la tabla de trenes.
Mejorando las frecuencias en el Pasillo Verde

Nuestra apuesta para acabar con esta situación es clara: Aumentar las frecuencias de paso en el Pasillo Verde, dando más protagonismo a la C-10 y transformando la C-8 en una linea exprés.
Empezando por el final, creemos que lo más operativo en un corredor con varias líneas es que una haga servicios exprés, con parada sólo en determinadas estaciones y otra haga servicios “locales”, con parada en todas. En este corredor, esto es totalmente posible: todas las estaciones entre Pinar y Villalba tienen vías de apartado, excepto La Navata. Así, en el hipotético caso de que hubiera retrasos, se podrían apartar trenes locales en las estaciones para dejar pasar a los de la línea exprés. Nuestro esquema sería una C-8 con paradas exclusivamente en Villalba, Pinar, Pitis, Ramon y Cajal y Chamartín pasando del esquema actual de un tren cada 30 minutos en hora valle a un tren cada 20 minutos.
Además, la C-10 cobraría protagonismo convirtiéndose en una línea más metropolitana, al estilo de la C-4 o la C-7. El esquema actual de 2 trenes por hora daría paso a un nuevo esquema con un tren cada 15 minutos (4 trenes hora). Esto permitiría mantener la frecuencia de paso en el tramo Pinar-Villalba y conseguiría que los intervalos medios en el Pasillo Verde fuesen de 7 minutos en vez de los 12 actuales, al sumar los cuatro trenes por hora de la C-10 con los tres trenes de la C-7.
Así conseguimos el doble efecto pretendido: Potenciar el transporte ferroviario en el corredor al reducir los tiempos de viaje de los municipios más lejanos (El Escorial, Cercedilla, Villalba..) lo que llevaría a hacer competitivo el viaje por tren con el viaje en autobús y además convertiríamos el Pasillo Verde en una línea urbana, con intervalos equiparables a los del Corredor del Henares reduciendo los márgenes de incertidumbre a la hora de ir a tomar el tren en una estación de la almendra central.



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