Nunca nos cansaremos de decir que pintar los carriles bici de manera indiscriminada sólo supone un incremento de costes, tanto de construcción como de mantenimiento. Y cuando afirmamos esto nos referimos a lo que vemos en la imagen: Nos encontramos en el Anillo Ciclista, en las curvas de la A-3, donde el intenso tráfico de ciclistas y las frenadas (el tramo se encuentra al final de dos pendientes) han acabado por cuartear la pintura, convirtiendo este tramo en un peligro ya que si se entra demasiado rápido y hay que frenar este polvillo de pintura hace que se pierda toda la adherencia del neumático al asfalto. Idéntica situación en días de lluvia.
Por ello instamos al Ayuntamiento de Madrid a usar la pintura donde realmente hace falta: En los cruces con otras vías (que precisamente es lo que no está pintado) y en los carriles que discurren por encima de las aceras.


