En apenas tres años, hemos visto cómo importantes vías del centro de Madrid han despedido definitivamente a los coches y se han convertido en peatonales. Calles como Arenal, Montera o Fuencarral, antes atestadas de tráfico y ruido, ahora son espacios inimaginables hasta no hace mucho tiempo, en los que podemos pasear tranquilamente y olvidarnos del bullicio de los humos y los motores, además de muchas otras ventajas que ya hemos repasado en ecomovilidad.net.
Sin embargo, estas peatonalizaciones han sido actuaciones puntuales, y en ocasiones se han realizado casi sin buscarlas, ya que surgieron a raíz de otras obras que obligaban a cortar el tráfico para su ejecución. Aunque hay que valorarlas positivamente, echamos de menos una actuación global, de conjunto, en la que se vea claro el modelo de movilidad y convivencia que desea el Ayuntamiento para la zona centro.
Con el fin de integrar las distintas zonas peatonales dispersadas en torno a la Puerta del Sol, desde ecomovilidad.net lanzamos una propuesta ambiciosa pero a la vez viable y sencilla de realizar: la Isla Peatonal del centro: un área en la que podremos caminar sin preocuparnos de la presencia de coches y disfrutar de un conjunto de calles sin sus ruidos y humos, así como disfrutar de un Madrid más habitable y humano.
La base de la propuesta es sencilla: convertir la Puerta del Sol en el auténtico corazón de la ciudad. Desde los años 80, el “kilómetro cero” ha ido reduciendo poco a poco el espacio destinado a los coches, a través de las sucesivas reformas, y su circulación, prohibiendo el tráfico particular durante la jornada laboral. Creemos que ha llegado el momento definitivo de “regalar” la totalidad de la plaza a las personas y eliminar por completo la circulación de vehículos.
Con Sol sin coches, el área peatonal se extendería como una mancha de aceite por todas las calles que parten de la plaza. Además de Montera, Carmen, Preciados y Arenal, también dirían adiós a los coches San Jerónimo, Espoz y Mina, Carretas, Correo y Mayor. Esta “mancha” abarcaría también las pequeñas calles de la zona, uniendo las zonas peatonales ya existentes y completando esta Isla única.
No obstante, somos conscientes de la realidad de la zona y para que la propuesta sea viable, debemos analizar una serie de “puntos negros” en los que sería necesario hacer ciertas concesiones a los coches, pero que apenas afectarían al resultado final.
“Punto Negro 1”: La plaza del Carmen.

En la plaza del Carmen existe un aparcamiento público que no es compatible con nuestra idea de Isla Peatonal. Los automovilistas no necesitan llevar su coche hasta el mismísimo kilómetro cero, por lo que proponemos la transformación de esta instalación en un aparcamiento de residentes, resolviendo dos problemas a la vez: el paso de tráfico privado por esta zona de la Isla y la creación de plazas para los vecinos, necesarias tras la eliminación de todo el aparcamiento en superficie de la zona.
El acceso al nuevo aparcamiento de residentes de Carmen se haría desde Virgen de los Peligros por Aduana. En esa calle existen dos fincas con aparcamiento privado que también tendrían autorizado el acceso, el cual se controlaría mediante un bolardo retráctil que solo podrían activar los titulares de las plazas de aparcamiento. El tráfico sería tan escaso que no afectaría a la Isla.
Por otra parte, la salida del aparcamiento se realizaría hacia la Gran Vía, por la calle de la Salud.
“Punto negro 2”: La Plaza de las Descalzas.

Esta zona es la que más afectaría a la Isla, no solo por el aparcamiento existente bajo la plaza, sino por la presencia de El Corte Inglés y la sede de Caja Madrid. Estamos convencidos de que ninguna de estas dos empresas renunciaría a sus aparcamientos, por lo que no hay más remedio que ser realistas y tener en cuenta el acceso de los coches a sus edificios. Aun así, este tráfico puede realizarse de una forma “pacífica” dentro de la Isla.
La solución es sencilla: canalizar el tráfico desde la Gran Vía a través de la plaza de Santo Domingo y Trujillos, mientras que la salida se haría por Costanilla de los Ángeles. La plaza de las Descalzas se reformaría, dejando dos pequeños carriles para la entrada y salida de los aparcamientos, que estarían en la zona sur de la plaza y al mismo nivel de la acera, debiendo circular los coches a una velocidad máxima de 20 km/h, de una forma totalmente pacificada. En ninguno de los viales por los que estaría autorizado el paso de vehículos se permitiría el aparcamiento y el peatón siempre tendría prioridad ante el vehículo.
De esta forma, la rampa del aparcamiento situada en Bordadores, quedaría clausurada, quedando liberadas de coches tanto esa calle como la paralela de Hileras, desapareciendo la totalidad de los cruces de Arenal.
“Punto negro 3”: La calle Mayor.

Una vez más, un aparcamiento pone trabas a nuestra Isla, en este caso el que está bajo la plaza Mayor. Afortunadamente, en este caso la solución no es complicada. Este aparcamiento tiene accesos desde las calles Atocha y Toledo, por lo que la rampa de la calle Mayor es fácilmente prescindible y debería clausurarse. La eliminación de ese acceso, facilitaría además la entrada a la plaza Mayor por el arco de la calle Felipe III.
Con todo, la calle Mayor no podría, como sería nuestro deseo, ser peatonalizada hasta su cruce con Bailén, ya que el túnel que cruza la plaza Mayor sigue siendo necesario para evitar un colapso en la calle Atocha. Y dicho tráfico debe ser dirigido necesariamente desde la salida del túnel en la plaza Herradores hacia Mayor para expulsarlo del centro.
Mayor por tanto sería totalmente peatonal desde la plaza de San Miguel hasta Sol. No obstante, aprovechando las restricciones ya existentes en él área en torno a la calle Santiago, el acceso a mayor por Bailén solo podría ser realizado por los vehículos de residentes autorizados y sería controlado mediante cámaras.
“Punto negro 4”. El Corte Inglés de Callao.
Al igual que con su centro de Preciados, El Corte Inglés tampoco renunciaría a su aparcamiento de Callao. Afortunadamente, su cercanía a la Gran Vía permite una fácil solución: el acceso se haría por Abada y la salida por Mesonero Romanos. Para evitar en estas dos calles otro tráfico que no sea el generado por el propio centro comercial, se eliminarían las plazas de aparcamiento de ambas vías.
Acceso a aparcamientos privados dentro de la Isla.
No debemos obviar que dentro de la Isla existen algunas fincas que disponen de aparcamiento. No obstante, suelen estar cerca del perímetro, por lo que el acceso podría regularse fácilmente mediante bolardos retráctiles, sin restar efectividad a la zona peatonal, como ya se hace, por ejemplo, en Huertas o en la calle Santiago.
Todas las “concesiones” al tráfico rodado dentro de la Isla serían “calmadas”; Se suprimirían todos los bordillos de las aceras y no se permitirían velocidades superiores a 20 kilómetros por hora. El peatón siempre tendría prioridad en estas calles.
Transporte público
El acceso a la Isla Peatonal está garantizado por todos los medios de transporte público. Además de cuatro líneas de Metro y dos de Cercanías, diversas líneas de la EMT dispondrán sus cabeceras a lo largo del perímetro. Apenas cinco líneas, tres diurnas y dos nocturnas, deberían modificar levemente su recorrido. Dichas modificaciones no perjudican en absoluto a los viajeros ya que en unos casos harán que los recorridos de ida y vuelta sean similares, mientras que las líneas que ven recortado su recorrido lo hacen apenas unos metros.
Línea 51: al igual que el resto de líneas que llegan por la calle Alcalá, establecería su cabecera en Sevilla. Ningún vehículo a motor podrá acceder a Sol.
Línea 50: tampoco llegaría a Sol. Terminaría en el entorno de la Plaza Mayor, donde acaban las demás líneas que llegan por las calles Toledo y Segovia.
Línea 3: Los recorridos de ida y vuelta de esta línea son muy diferentes. Con la eliminación del tráfico por Mayor, Sol y San Jerónimo, el recorrido de esta línea en sentido Plaza de San Amaro sería idéntico al que realiza en sentido Puerta de Toledo: por Bailén, Plaza de España y Gran Vía.
Línea N17: al igual que la 3, esta línea solo pasa por Sol en uno de sus sentidos, el que se dirige hacia Cibeles. Dicho recorrido debería hacerse por Tirso de Molina y Atocha, de manera que se parecería más al sentido opuesto.
Línea N16: el trayecto sentido Cibeles, debería realizarse, al igual que el contrario, por Bailén, Plaza de España y Gran Vía.
Todas estas modificaciones permitirán que los usuarios de las líneas afectadas disfruten de recorridos más coherentes, similares tanto en el sentido de ida como en el de vuelta, haciendo más fácil la comprensión de la red.
Coste de las obras
No nos gusta que el Ayuntamiento ponga la crisis como excusa para no realizar obras de peatonalización, como estuvo a punto de suceder con la de la calle Fuencarral, finalmente financiada con fondos estatales del Plan E. Hacer una calle exclusiva para personas es tan sencillo como colocar unos bolardos en cada extremo, cambiar el pavimento y colocar caras losas de granito siempre es bienvenido pero desde luego no imprescindible. Crear esta ‘Isla Peatonal’ requiere voluntad política y valentía para devolver calles al peatón, pero en ningún caso grandes inversiones.
Como se puede comprobar, se trata de una propuesta ambiciosa que revolucionaría el paisaje del centro de Madrid. La Isla Peatonal sería una de las grandes atracciones de la ciudad, que conseguiría dinamizar la zona y ganar en calidad de vida. Pero aun siendo ambiciosa, es totalmente viable y todos saldríamos ganando. La ciudad es para las personas y en la Isla esta afirmación se llevaría a su máxima esencia.



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