
Imagen: Ayuntamiento de Madrid
Las orillas del río Manzanares se han convertido, tras ocho años de obras para enterrar la M-30, en un paseo peatonal que permite la conexión entre Príncipe Pío y Legazpi (y, uniéndose a parques ya existentes, incluso entre el Puente de los Franceses y el Parque Lineal del Manzanares).
Sin embargo, el proyecto incluye un único camino para peatones y ciclistas, lo que se ha llamado senda ciclable. Este espacio compartido, unido a la gran cantidad de gente que está visitando el parque, ha causado ya los primeros roces entre ciclistas y peatones, pues los primeros quieren utilizar este eje para moverse transversalmente por la ciudad, y los segundos se quejan del peligro que supone tener bicicletas pasando entre ellos.
El Ayuntamiento de Madrid ha reaccionado señalizando el camino del parque como via ciclable, que a diferencia de los carriles bici tiene preferencia para el peatón. Se establece una limitación aproximada de velocidad de 6 kilómetros por hora, indicando a los ciclistas que quieran desplazarse más rápido que lo hagan por las calzadas de las calles contiguas.
Sin duda es una solución de compromiso y de sentido común: si hay un solo camino, es lógico que la preferencia sea para el peatón. Pero la mejor habría sido incluir un verdadero carril bici segregado en el proyecto, en el que los ciclistas que desearan moverse más rápido entre estos distritos del sur de la ciudad pudiesen hacerlo sin tener que esquivar peatones, y que estos pudiesen caminar sin tener que apartarse cuando llegase una bicicleta. Sin embargo, el Ayuntamiento defiende el camino único porque un carril bici habría supuesto una barrera más para atravesar la zona, y según defiende, el soterramiento de la M-30 pretendía evitarlas.
Desde ecomovilidad.net no podemos estar de acuerdo con esta opinión. Creemos que la bicicleta debe ser reconocida como una solución a los problemas de movilidad, y no como un entretenimiento para los fines de semana como parece quedar condenada al compartir espacio y tener una limitación de velocidad tan baja. Es cierto que permitir el tránsito a un medio de transporte por Madrid Río es un privilegio, pero nuestra ciudad tiene que privilegiar por una vez a otros medios que no sean el coche, y que suponen una forma de desplazarse saludable para el usuario y para todos los ciudadanos.
Un carril bici no genera barrera si se señala adecuadamente, estableciendo suficientes puntos de cruce y separando el tránsito de peatones del de bicicletas. El parque, aunque lineal, tiene la anchura suficiente en todas sus zonas como para poder hacerlo. De este modo, no habría problemas de convivencia y más de uno se animaría a probar por primera vez la bicicleta en sus desplazamientos por Madrid.
Sin embargo, crear un carril bici es ya difícil, y no sólo por la negativa del Ayuntamiento, sino porque todo el espacio parece estar adjudicado. Una oportunidad desperdiciada que ahora sí es complicado de resolver.

