
A veces nos da la impresión de que nuestras administraciones gastan dinero en elementos de transporte público pero luego no se deciden a utilizarlos. Un claro ejemplo de ello son los paneles electrónicos que encontramos en la entrada de los nuevos intercambiadores.
Se trata de enormes cuadros de LEDs que pueden mostrar información variable, y que están perfectamente situados para ser vistos al entrar. Hasta aquí todo perfecto, pero el fallo está en utilizarlos para mostrar una información estática: las líenas de autobús que salen de cada dársena. Es decir, algo que nunca cambia y para lo que serviría igualmente una pizarra escolar, por ejemplo. Pero eso sí, el panel de LEDS da una impresión mucho más “tecnológica”.
Y es que estos paneles están diseñados para mostrar la hora a la que sale cada autobús, de modo que el viajero sepa si debe correr o no, si tiene tiempo para coger el siguiente bus, etcétera. Pero alguien ha debido pensar que es muy complicado todo eso, y ha mandado tapar con pintura negra la palabra “Hora” que se encontraba a la derecha de “Dársena”. Si alguien quiere saber a qué hora sale su autobús tendrá que ir a su dársena y observarlo en la pantalla que tiene instalada (un sistema que en muchos casos no comenzó a funcionar hasta meses después de la apertura).
Lamentablemente, no es el único elemento que podría facilitar y hacer más cómodo el uso del transporte público a los viajeros madrileños, pero que no se usa. Veamos más ejemplos.

Otro ejemplo vergonzoso lo encontramos en el Intercambiador de Plaza de Castilla. En la zona en superficie, de donde salen las líneas urbanas, no hay un panel que nos muestre un resumen de todas sus salidas: en la sala de espera se ofrece información… sólo del intercambiador subterráneo. ¿Nadie ha pensado que si nos interesasen los autobuses de abajo… estaríamos allí?

Nuestra propuesta para darles una utilidad a los paneles informativos de las escaleras
Los paneles electrónicos situados en las escaleras de acceso al metro podrían mostrar las incidencias de la línea, pero se limitan al utilísimo lema “Metro de Madrid”. Y los que se encuentran en cada vestíbulo sobre los tornos, podrían además informarnos sobre el tiempo de espera de cada andén, pero prefieren afirmar “Servicio sin incidencias”, aunque no sea cierto.
Las televisiones del interior de los coches del metro podrían ser utilizadas como las de Cercanías o las del metro de Barcelona, con entretenimiento e información sobre el recorrido de la línea, próxima estación, cortes en el servicio, cambio de tarifas, etcétera. En vez de eso, permanecen apagadas la mayoría de veces o mostrando contenidos intrascendentes.
¿Merece la pena gastar dinero público para instalar unos paneles electrónicos que muestran información fija? La facilidad de uso es un elemento muy importante para atraer usuarios al transporte público, y se basa en ofrecer información útil. ¿Por qué no se hace esto?


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