
- Manolo Urech del Archivo del Diario de Madrid
Mañana se cumplen 45 años desde que un trolebús llevó pasajeros por última vez en Madrid. El 30 de abril de 1966 echaba el cierre la última línea de trolebús de la ciudad, presionada por una política de desprecio al transporte público y de exaltación del coche que también llevaría a eliminar el tranvía y a cubrir la mayor parte del espacio público de las ciudades con asfalto.
Este movimiento no era exclusivo de la ciudad de Madrid sino que se venía produciendo en todo el mundo como consecuencia del modelo urbanístico imperante (el modernismo) y un cambio de mentalidad de la sociedad que veía el vehículo privado como icono de libertad individual e independencia.
Fueron los años en los que las ciudades fueron diseñadas para el coche, se construyeron los scalextric, se arrinconó al peatón, y la función que siempre había tenido la ciudad como lugar de relación entre sus ciudadanos se diluyó entre sus nuevos dueños. Las consecuencias las seguimos pagando hoy en día pero en algunos lugares, desde las administraciones, se ha empezado a tomar las riendas para cambiar esta dinámica.
El trolebús es un modo de transporte público guiado sobre neumáticos con propulsión eléctrica. Su apariencia está a medio camino entre un autobús y un tranvía, ya que el vehículo es muy similar al primero pero toma la energía de los cables superiores como los tranvías. Normalmente la energía la toma mediante una pértiga unida a los dos cables.
El principal inconveniente es que tiene menos flexibilidad que un autobús, ya que solo puede desviarse unos metros del cable eléctrico que lo alimenta, aunque esta es su ventaja sobre los tranvías que no pueden salirse de los carriles. Además, otras ventajas son:
- Menos costes de implantación que un sistema tranviario.
- Menos ruidosos que los autobuses.
- Requieren menos mantenimiento que los autobuses.
- Tienen mejor tracción y mejor rendimiento energético.
- No contaminan en la ciudad ya que se alimentan por electricidad.
- Mayor comodidad de marcha en circulación.
Estas características propias de los trolebuses deberían ser tenidas en cuenta en el contexto de búsqueda de sostenibilidad en el transporte en el que estamos inmersos, y al menos debería ser considerada como una alternativa en nuevos sistemas de transporte público.
Puede parecer un modo del transporte del pasado pero existen ejemplos de trolebuses en Atenás y muchas capitales de Europa del Este (Bratislava, Budapest, Sofia, Belgrado, etc.), numerosas ciudades alpinas (Berna, Innsbruck, etc.), y el reciente caso de Castellón en España, con un novedoso sistema de guiado en la proximidad de las paradas. Como se ve en las fotos de Lyon o Zurich, nada tienen que ver los nuevos trolebuses con los que circulaban hace 45 años por Madrid.


