Es obvio que el aumento del uso del billete sencillo no es la única causa de la baja velocidad comercial del autobús en Madrid (actualmente menos de 13 km/h), pero sí es un factor importante. Para que el transporte público pueda competir con el coche debe ser rápido y ágil.
En las paradas, se podría ahorrar tiempo permitiendo, como en algunas ciudades europeas, que la bajada y subida de viajeros se realice por cualquier puerta, validando el billete en la puerta como en el tranvía. Así, la subida de viajeros se realizaría mucho más rápido.
Tampoco nos podemos olvidar de la prometidísima tarjeta sin contacto, que no obliga a esperar a que el billete entre, sea leído y salga de la máquina, sino que se hace en la mitad de tiempo. Además, se podrían instalar más validadoras para que varios usuarios pudieran cancelar el billete a la vez sin tener que hacer cola.
El billete sencillo, que como hemos visto puede suponer retrasos importantes en las paradas, podría dejar de venderse a bordo y pasar a hacerlo en estancos, tiendas de conveniencia, bares y supermercados, e incluso en máquinas expendedoras en las paradas o en las propias de Metro. De este modo, todo el mundo subiría al autobús (como sube al tranvía, metro o cercanías) con el billete comprado y sólo tendría que validarlo, evitando colas y esperas a los viajeros que van detrás.
Pero no sólo se trata de hacer que el autobús esté parado el menor tiempo posible en cada parada. También hay que actuar para protegerlo de las agresiones que sufre en la calle: coches parados cinco minutitos, doble fila, conductores incívicos, obras…
Los grandes ejes de la ciudad, y aquellos en los que se produzcan retenciones habitualmente deberían contar con carriles bus protegidos del resto de vehículos. No es justo que el autobús, que es la solución al atasco, tenga que verse atrapado en él.
Por otro lado, debería estudiarse una reordenación de líneas y de marquesinas. En nuestra ciudad hay calles con marquesinas tan cercanas que en ocasiones, si coinciden varias líneas a la vez, los autobuses que esperan para cargar viajeros en una entorpecen a los de la parada anterior.
Por último, sería buena idea imitar la iniciativa barcelonesa de establecer dos puntos de parada en las marquesinas con mayor demanda. De este modo, el primer autobús en llegar cargaría viajeros en el primer punto, y el que llegase después, lo haría un poco más atrás, sin tener que esperar a que el primero liberase el espacio.
Son muchas las iniciativas que pueden llevarse a cabo para hacer del autobús un medio más sencillo y cómodo de utilizar. ¿Se animará el nuevo gobierno municipal?


