¿Cómo se puede aumentar la seguridad de los peatones?

Hace unas semanas el Ayuntamiento de Barcelona hizo balance sobre la siniestralidad de los viandantes. Según los datos que se dieron a conocer, en 2011 se produjeron cerca de 1.200 atropellos a personas que iban caminando, de manera que 13 de los 31 muertos en accidentes de tráfico en la ciudad condal eran peatones. Las estadísticas para el 2012 no son demasiado alentadoras ya que de enero a mayo el número de peatones que han fallecido se ha doblado respecto al mismo período del año anterior, al pasar de 5 a 10 víctimas mortales.

Así, pues, si no protegemos adecuadamente al elemento más débil, el peatón, corremos el peligro de desincentivar la forma más natural, ecológica, sana y barata de desplazarse. No hay que olvidar que a lo largo del año se realizan casi 2.500.000 desplazamientos a pie en Barcelona, los cuales representan el 31% del total de desplazamientos internos. ¿Puede permitirse nuestra ciudad renunciar a una movilidad tan beneficiosa para el conjunto de la sociedad?

Las medidas que se adoptarán

Para mejorar los datos obtenidos, el Ayuntamiento anunció una serie de medidas que deberían contribuir a reducir el número de atropellos en que se ven implicados los peatones. Así, prevé extender las zonas 30, ampliar la duración de los semáforos, mejorar la accesibilidad, potenciar los controles de velocidad con radares móviles, llevar a cabo campañas de prevención y de formación en las escuelas y crear nuevos caminos escolares. En este sentido, Barcelona dispone actualmente de 9 caminos escolares que dan servicio a 36 centros educativos y se está trabajando ya en otros 5 para llegar a un total de 52 centros. No obstante, el objetivo para este mandato es aún más ambicioso, pues se aspira a que un total de 80 escuelas cuenten con caminos escolares al acabar la legislatura.

Otras medidas que se deberían adoptar

Pese a que todas las actuaciones anunciadas por el Ayuntamiento de Barcelona para mejorar la seguridad de los peatones nos parecen positivas, consideramos que también convendría llevar a cabo otras medidas que sin duda contribuirían a dar mayor seguridad a quienes van a pie. Son estas:

Esquema actual de los pasos de peatones y, al lado, nuestra propuesta, con aparcamientos para motos.

– Ampliar las aceras reduciendo la distancia a recorrer en el paso de peatones, cuando se permite el aparcamiento en la calzada. Así, quienes fueran a pie solamente deberían compartir con los coches el espacio habilitado como carriles de circulación, pero no el destinado a aparcamiento. Esta pequeña actuación, que no afectaría a la fluidez del tráfico, daría, en primer lugar, mayor visibilidad a los peatones. Además, en ciclos semafóricos cortos los peatones más lentos, como las personas mayores, no comenzarían recorriendo en verde un tramo poco peligroso y en rojo, los carriles de circulación. Asimismo, esta medida evitaría que los conductores tuvieran la tentación de aparcar “un momentito” sobre el paso de peatones. Por otra parte, así se acabaría con el riesgo de que quien estuviera aparcando o desaparcando el coche justo delante o detrás del paso de peatones pudiera atropellar a alguien. Finalmente, esta medida evitaría que los peatones bajaran a la calzada con el semáforo aún en rojo para ganar tiempo al cruzar o para ver si vienen coches.

– Habilitar aparcamientos para motos en la calzada, justo antes de los semáforos, para aumentar la visibilidad de los peatones al evitar que pudieran aparcar en esa zona furgonetas o monovolúmenes. Así, los peatones podrían ver mejor si vienen coches, y los conductores verían si va a cruzar alguna persona. De paso, esta medida ayudaría a quitar motos de encima de la acera y a devolver este espacio a los peatones.

– Instalar semáforos con cuenta atrás en las calles con más tráfico, de manera que los peatones supieran cuánto tiempo tienen para cruzar y, así, poder decidir si prefieren pasar cuando dispongan del ciclo semafórico completo, y no tener que correr en el último tramo. Hoy por hoy, solo 7.000 de los más de 15.000 pasos de peatones que tiene Barcelona cuentan con semáforo y en vías como la Avenida Diagonal, la Meridiana, la Gran Via de les Corts Catalanes o la Calle Aragó, por ejemplo, convendría que muchas intersecciones tuvieran semáforos con cuenta atrás.

– Implantar en algunos semáforos un sistema de detección de peatones mediante una cámara con rayos infrarrojos, para darles prioridad de paso cuando se ubiquen en un determinado punto. Con este sistema, que funciona con éxito en algunas ciudades francesas, el semáforo estaría siempre verde para los coches y únicamente cambiaría cuando un peatón estuviese situado sobre una determinada zona de la acera, esperando a que se le autorice para cruzar. Así, la fluidez del tráfico no se vería afectada y el tiempo de espera para los peatones sería prácticamente nulo, pues dispondrían de semáforo verde en cuestión de segundos.

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