El Bicibox empieza a rodar

Como muchos de vosotros sabréis, tras la buena acogida que tuvo el sistema público de bicicletas en Barcelona (Bicing), la Entitat Metropolitana del Transport se planteó en el año 2007 instalar un sistema similar en los 17 municipios que, con la ciudad condal, forman parte de la Corona 1. Este proyecto, que fue bautizado como Àrea Bicing, debía financiarse básicamente gracias a la publicidad que se instalase en las estaciones y en las bicicletas. Sin embargo, la irrupción de la crisis económica puso de manifiesto que, al menos de momento, el proyecto resulta inviable por los altos costes que debería asumir la Administración.

Por ese motivo, la EMT decidió replantearse su objetivo inicial y abogó por tirar adelante un proyecto algo menos ambicioso, pero con la misma finalidad: fomentar el uso de la bicicleta entre la población. Consciente de que uno de los principales motivos que frena a muchos ciudadanos a utilizar la bici de forma regular es el riesgo a que ésta acabe siendo robada, la EMT ha trabajado en la definición del Bicibox, que es un sistema que en breve permitirá a los ciclistas aparcar de manera segura en unos módulos instalados en la calle.

Así funciona

Para utilizar el servicio del Bicibox será necesario darse de alta como usuario a través de la web (www.bicibox.cat) o en la oficina de atención al cliente, que se encuentra ubicada en la calle Barcelonès, número 5, de Cornellà de Llobregat, a pocos metros de la parada Fontsanta-Fatjó del Trambaix.

Como en el Bicing, cuando el usuario se haya dado de alta en el servicio y haya recibido la tarjeta del Bicibox deberá activarla a través de la web para poder utilizar el sistema de aparcamientos seguros. Para dejar la bicicleta, habrá que acercar la tarjeta del Bicibox al lector que hay en el módulo y aparcarla en la plaza asignada, mientras que para retirar nuestra bici habrá que acercar la tarjeta al lector y el sistema abrirá la puerta de la plaza en la que se encuentra aparcada.

Las bases del Bicibox

El Bicibox se rige por los siguientes criterios:

Comodidad y facilidad en el uso del sistema de aparcamientos seguros, gracias al díptico explicativo que se entrega al darse de alta en el servicio, gracias a los diferentes canales de comunicación que se han habilitado y, en cierta medida, gracias también a que, pese a ser diferente al Bicing, ambos comparten un tipo de usuario similar y, por tanto, para muchos el sistema de gestión del Bicibox no resultará extraño.

Amplia oferta, con 180 módulos repartidos a lo largo de 17 municipios, lo que permite disponer de más de 2.000 plazas de aparcamiento seguro, que funcionarán las 24 horas del día.

Competitividad en el precio del servicio, pues el abono anual, que cuesta 35 euros, permite aparcar la bicicleta durante 12 horas seguidas en un mismo módulo sin coste adicional alguno. En cambio, si la bicicleta permanece aparcada en un mismo módulo más de 12 horas, se cobrará, si no hay cambios, a razón de 0’10 euros por hora entre las 12 y las 16 horas de uso, 0’25 euros por hora entre las 16 y las 24 horas de uso y 1 euro por hora entre las 24 y las 36 horas de uso. Finalmente, si una bicicleta permanece aparcada en un mismo módulo durante más de 36 horas, los equipos de mantenimiento del Bicibox podrán retirarla y se enviará un sms al propietario de la misma para que, previo pago de una tasa, pase a recogerla.

Autonomía de la red eléctrica, ya que se abastece de energía mediante una placa solar y un sistema de baterías.

Control de los usuarios y de las bicicletas, ya que deben registrarse antes de utilizar el servicio.

Gestión remota desde un centro de control que se encuentra ubicado en parte en Cornellà de Llobregat, donde está la oficina de atención al cliente del Bicibox, y en parte en Riudellots de la Selva, en la provincia de Girona, donde tiene su sede la empresa Icnita, que es la que gestiona el servicio al menos durante los próximos dos años.

Mantenimiento y limpieza a cargo de la concesionaria. Los módulos están formados por piezas segregables, lo cual facilitará las reparaciones que deban llevarse a cabo.

Robustez y resistencia de los módulos, para garantizar su durabilidad en el tiempo y facilitar la retirada de grafitis.

Homogeneidad en el diseño de los módulos, si bien algunos de ellos que disponen de 7 plazas (M7), mientras que otros cuentan con 14 plazas (M14).

Optimización del espacio público, ya que las dimensiones de los módulos se adaptan al entorno urbano y se integran adecuadamente en él.

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