¿Motos por el carril bus?

Hace unos días, en El Periódico de Catalunya apareció un artículo en el que se explicaban de forma clara los pros y los contras de permitir que las motocicletas y los ciclomotores circulen por el carril bus-taxi. Además, se nos informaba de que existen hasta tres informes (uno de la Guàrdia Urbana, otro de los técnicos de movilidad del Ayuntamiento y un tercero de TMB) que recomiendan no autorizar esta práctica. Y es que unos y otros tienen sus motivos…

Como se puede observar en la imagen que publicó el diario, hay diversas maniobras que pueden producir situaciones de peligro. Analicémoslas más profundamente y ampliemos los casos.

Caso 1: Cuando las motos vayan por el carril bus, ya que está libre a la derecha de la calzada pero en realidad quieran continuar recto. En este caso harán que el coche que quiere girar tenga que ir con mucho más cuidado a la hora de torcer ya que ver un autobús por el retrovisor es fácil pero, según cómo, ver una moto no lo es tanto. Hoy en día las motos que quieren seguir recto se sitúan en cualquiera de los otros carriles de la izquierda y no avanzan a un coche por su derecha (ya que quizás quiere girar y haberse olvidado el intermitente, por ejemplo), cosa que si se permite circular por el carril bus, sí pasaría.

Caso 2: Cuando una moto ve el carril bus libre, se mete y un poco más adelante pilla a un autobús y va detrás de él. Este se dispone a parar en una parada y la moto, que no quiere quedarse detrás del autobús mientras este hace la operación de cargar y descargar pasaje, intenta avanzarlo por su izquierda. Esto hará que haya mucho más cambios de carril que en la actualidad, con el peligro que suponen, y sin imaginarse que esta maniobra no solo la querrá hacer una moto, sino quizás cuatro, o cinco, o muchas más.

Caso 3: Cuando un autobús está parada mucho rato, esperando por ejemplo que otro autobús que tiene delante acabe de cargar y descargar, y hay espacio suficiente entre el autobús y la acera. Una moto, cansada de esperar detrás ve que tiene espacio e intenta avanzarlo por la derecha. Lo que probablemente no sabe es que se trata de una parada doble, como las que hay enla Diagonal entrela Plaza de Francesc Macià y el Paseo de Gràcia o en algunos tramos dela Gran Via de les Corts Catalanes, de manera que el bus también puede cargar y descargar gente, haciendo que haya un riesgo de colisión con los viajeros que suben y bajan.

Caso 4: Cuando el bus está parado y la moto lo avanza por la derecha, ya que quiere acceder a un vado o quiere estacionar y no quiere esperarse a que el bus emprenda la marcha. Quizás en el momento de comenzar la maniobra la moto tenía espacio pero el autobús, al maniobrar para acercarse a la parada, la deja sin este espacio y provoca otra situación de riesgo.

Caso 5: Cuando hay cambios de carril constantes entre el carril bus y el que hay a su lado, por ejemplo para girar en el próximo chaflán, haciendo que sea peligroso circular por el carril bus ya que hay muchos más vehículos de lo habitual entrando y saliendo de él.

A parte de todos los casos explicados anteriormente, la pregunta es: ¿Quién ganaría con esta medida? Parece que se quieran tomar decisiones populistas pero poco prácticas y peligrosas a la vez. Podemos concluir que las motos, sin tener en cuenta los posibles accidentes inducidos por la medida, sí que circularían con más fluidez. Así, quizás su velocidad comercial (velocidad media) aumentaría 3 ó4 km/h, mientras que los12 km/h de velocidad comercial que tiene el autobús en la ciudad de Barcelona se verán reducidos en la misma medida que aumenta la velocidad de las motos.

En consecuencia, esta decisión parece más política que técnica y eso desde ecomovilidad.net Barcelona nos preocupa. Que una decisión política fomente un vehículo privado que contamina, que tiene un alto nivel de accidentalidad y al cual no todos los ciudadanos pueden acceder, en lugar de potenciar el transporte público haciendo que los carriles bus en Barcelona sean mucho más fluidos y adoptando otras medidas para mejorar la velocidad comercial del bus, es ir en una mala dirección y no pensar en un futuro a medio y largo plazo.

Sobre el autor
Adrián es ingeniero de Obras Públicas, especialista en movilidad y seguridad vial. Fernando es licenciado en comunicación audiovisual, redactor y coordinador de proyectos en redes sociales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *