Continuamos hoy reflexionando sobre la idoneidad y sobre las consecuencias de la rebaja temporal de las tarifas aprobada por la Autoritat del Transport Metropolità y que entró en vigor el viernes pasado.
Es lógico plantearse si realmente el descuento del 5% en el precio de los diferentes títulos de transporte hará que aumente su uso. Podemos intuir que esta rebaja probablemente contribuirá a que se utilice algo más el transporte público, en detrimento del coche, si bien nos da la impresión de que tampoco provocará grandes cambios en los hábitos de la población. Así, pues, para quienes, por cuestiones de horario o de ubicación geográfica, no pueden recurrir de forma habitual al transporte público porque éste no resulta una alternativa competitiva, tampoco con las nuevas tarifas lo será. Del mismo modo, quien está acostumbrado a moverse a todas partes en coche, difícilmente renunciará a él por una rebaja en el transporte público del 5%. Para lograrlo, habría que implementar muchas otras medidas: restricciones de tráfico, peajes para acceder a la ciudad, incremento del precio de la gasolina y de los aparcamientos, limitaciones horarias en los estacionamientos, aumento significativo de la oferta de transporte público, etc.
Por otra parte, nos guste o no, mantener el sistema de transporte público tiene un coste, mucho más elevado de lo que la mayoría de la población imagina. Por eso, resultan inviables las propuestas que lanzan los partidarios del “gratis total”, pues, de una forma u otra, deberá financiarse éste. Si, hoy por hoy la Administración Publica asume un 60%, aproximadamente, del coste de gestión de este servicio, sería imprescindible aumentar los impuestos si pretendiésemos no tener que pagar nada por utilizar el metro, el tren, el bus o el tranvía. ¿Acaso los usuarios del transporte público no obtenemos una contrapartida al hacer uso de él? ¿No es justo, pues, que paguemos al menos una parte del coste de este servicio?
Desde ecomovilidad.net Barcelona creemos que la reducción temporal de las tarifas del transporte público debería ser la punta de lanza de una revisión a fondo del sistema tarifario, que rebajase significativamente el precio de los títulos de transporte de los usuarios habituales (T-50/30, T-Mes y T-Trimestre) y que aumentase el precio de aquellos que van dirigidos a usuarios esporádicos (billete sencillo y T-10, básicamente). Sin embargo, somos conscientes de que éste es un objetivo a largo plazo, pues, lamentablemente, la ATM no se plantea reformular el sistema tarifario actual para fomentar verdaderamente el uso habitual del transporte público.
¿Y por qué no una rebaja flexible?
Aunque valoramos positivamente la reducción de las tarifas, consideramos que probablemente hubiera resultado más útil y justo reformular esta medida de manera que, en cómputo global, el descuento medio que obtuvieran los usuarios del transporte público fuera de ese porcentaje, si bien cada billete tendría un descuento diferente. Así, por ejemplo, quienes adquirieran una T-10 podrían obtener una rebaja del 3%, mientras que quienes compraran la T-50/30 ahorrarían un 5% y quienes optaran por la T-Mes, la T-Trimestre o la T-Jove deberían abonar un 6 o un 7% menos que hasta ahora. En cualquier caso, los billetes sencillos no deberían disfrutar de ningún tipo de descuento. Así se obtendría un sistema progresivo de descuentos, que premiaría especialmente a quienes más utilizasen el transporte público.