¿Utilizas la tarjeta que más te conviene?

La pregunta puede parecer absurda, pero no lo es. Probablemente crees que el título de transporte que utilizas es el que más se adecúa a tus necesidades, pero si eres de los que usan habitualmente el transporte público y sueles recurrir a la T-10, hay muchas posibilidades de que te equivoques. A continuación te explicamos los motivos.

Las estadísticas de la ATM nos indican que la T-10 es la tarjeta más utilizada, con diferencia, dentro del amplio abanico de posibilidades que ofrece la integración tarifaria. Así, el 60% de los desplazamientos se hacen con una T-10 de una zona, mientras que otro 10% de los recorridos se llevan a cabo con una T-10 de más de una zona. Por tanto, en 7 de cada 10 desplazamientos se recurre a un tipo de tarjeta que en principio sólo debería resultar interesante a quienes utilizan el transporte público de manera esporádica.

¿Qué falla, entonces? En realidad, fallan varias cosas:

– Los descuentos que se ofrecen con la T-50/30, la T-Mes y demás títulos para usuarios habituales son poco atractivos respecto a los precios de la T-10. Así, por ejemplo, con una T-50/30 habremos ahorrado un 18,5% en comparación con lo que nos habrían costado cinco T-10. No es éste un porcentaje despreciable, pero los inconvenientes que deben asumirse al adquirir una T-50/30 tampoco son pocos.

– Las ventajas no económicas de la T-50/30, de la T-Mes y de la T-Trimestre, respecto de la T-10, son nulas.

– La integración tarifaria, si bien se convirtió en su momento en un importantísimo instrumento para fomentar el uso del transporte público, desincentiva la adquisición de la T-Mes, puesto que antes era la tarjeta ideal para quienes debían utilizar de manera habitual diferentes medios de transporte, pues no se penalizaba económicamente a esos usuarios, mientras que actualmente esa ventaja la ofrecen todos los billetes, salvo el sencillo.

– El hecho de tener que afrontar de golpe el pago completo de una tarjeta mensual o trimestral puede resultar un importante inconveniente para muchos usuarios.

– El riesgo de perder una tarjeta tan cara como la mensual o la trimestral también frena a más de un usuario, pues no existe la posibilidad de anularla ni de hacer un duplicado.

– La posibilidad de que, pocos días después de adquirir el abono mensual o trimestral, dejemos de necesitarlo (por ejemplo, por quedarnos sin trabajo o por vernos obligados a coger una baja de larga duración) también es un elemento que pueden tener en cuenta bastantes usuarios, sobre todo en el caso de la T-Mes y de la T-Trimestre, pues son títulos de transporte que no se pueden ceder a otra persona.

– Muchos usuarios no pueden predecir cuantos viajes harán a lo largo del mes, por lo que prefieren utilizar varias T-10, en lugar de comprar una T-50/30 o una T-Mes, por si con estas últimas acabaran perdiendo dinero.

– Otros muchos usuarios no son conscientes de que habitualmente terminan haciendo más viajes de los que a primera vista podrían pensar. Hay que tener en cuenta que, a parte de los trayectos habituales al trabajo o a la universidad, los ciudadanos se suelen desplazar por diferentes motivos en transporte público: para ir al cine, al gimnasio, a la biblioteca, a una exposición, a cenar con amigos, al teatro, de compras, a hacer un recado o alguna gestión con la Administración, a tomar unas copas, a un museo… Algunos de estos desplazamientos surgen sobre la marcha, pero otros a menudo se podrían predecir y cuantificar de antemano, al menos de manera aproximada.

– A menudo no somos conscientes de que una  T-50/30 de una zona, aunque nos permite hacer 50 viajes en 30 días, resulta rentable, comparada con la T-10 de una zona, desde el momento en que hacemos 41 viajes al mes. Por tanto, aunque un mes sólo hiciésemos, por ejemplo, 42 ó 46 viajes con la T-50/30, ya habríamos ahorrado dinero. Lo mismo puede ocurrir con la T-Mes o con la T-Trimestre respecto de la T-50/30, si bien quien se ha pasado ya a la T-50/30 suele ser más consciente del ahorro que representan los abonos creados para usuarios habituales.

– No son pocas las personas que sólo utilizan el transporte público dos veces al día, de lunes a viernes. A ellas, en principio, ya les compensaría utilizar la T-50/30 en lugar de la T-10, pues harían del orden de 42 ó 44 viajes al mes. Sin embargo, casi todos los meses tienen uno o varios días festivos, lo cual, sumado a los puentes y a las vacaciones de Navidad, Semana Santa y verano (estas últimas, a menudo, fraccionadas), hace que a menudo desaparezca el pequeño margen de ventaja que a priori tendría la T-50/30 sobre la T-10.

Por tanto, te recomendamos que, antes de adquirir una tarjeta, calcules cuántos viajes prevés hacer durante el próximo mes por movilidad obligada (trabajo o estudios) y cuantos por movilidad no obligada (ocio y gestiones varias). Debes tener en cuenta que, si bien los desplazamientos por motivos de trabajo o estudios son fácilmente predecibles y su número probablemente no variará en exceso respecto a tus cálculos, los trayectos que son consecuencia de la movilidad no obligada suelen ser más de los que a priori podríamos pensar. Una vez calculados los viajes que prevés hacer, debes tener en cuenta a partir de cuántos viajes sale a cuenta cada tipo de tarjeta y, si dudas entre dos sobre cuál de ellas te conviene más, te sugerimos que optes por la que te ofrezca más viajes. Si no lo acabas de ver claro, puedes optar por la de menos viajes y llevar un control sobre los trayectos que haces día a día. Si durante dos meses compruebas que deberías haber comprado la tarjeta que te ofrecía más viajes, la próxima vez no lo dudes…

De todas maneras, existen ciertos criterios que pueden ayudarte a decidir entre unas tarjetas y otras. Para empezar, si prevés que vas a hacer más de cuarenta viajes de una zona en un mes, la T-10 no es la tarjeta que más se adecúa a tus necesidades. En cambio, si piensas que harás más de setenta y seis viajes, la T-Mes es, a priori, el título de transporte que más te conviene. Por último, si necesitas la T-Mes durante varios meses seguidos será el momento de que te plantees la compra de la T-Trimestre, o la T-Jove, si eres menor de 25 años.

En cualquier caso, es conveniente que tengas presente al acabar el mes cuántos viajes en transporte público has hecho realmente. Por eso, si has usado una T-50/30 y la has acabado bastante antes de la fecha de validez, plantéate para la próxima vez pasarte a la T-Mes. De la misma manera, te conviene comprarte una T-50/30 si has optado por usar la T-10 y has acabado gastando cinco o más tarjetas. Por lo tanto, si te has quedado corto en tus previsiones, tenlo en cuenta cuando estés decidiendo que tipo de tarjeta te comprarás la próxima vez.

Recuerda, en cualquier caso, que la T-Mes y la T-Trimestre te dan total libertad para desplazarte de un lugar a otro tanto como necesites dentro de su zona de validez. Como te ofrecen viajes ilimitados, podrás sacarles mucho partido si las usas para todos tus desplazamientos, vayas a donde vayas y a la hora que sea.

Pásate al transporte público. ¡Saldrás ganando!

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One thought on “¿Utilizas la tarjeta que más te conviene?

  1. Muy buenas,
    Gracias por toda esta información, pero tengi una duda, yo actualmente voy a empezar a estudiar en un ciudad diferente de donde vivo, y para ir voy en bus, he pensado que la mejor tarjeta, seria la T-Trimestral, pero es muy cara, y tendria que comprar unas tres (para un curso). Por eso me preguntaba si habria descuento de estudiante.
    Muchas gracias.