Esta semana hemos sido testigos de una noticia que ha suscitado grandes polémicas por el personaje implicado. Sin embargo, pocos medios se han hecho eco de la actitud que motivó la historia: el tan manido “es sólo un minuto”.
En este caso en particular la infracción se produjo en un carril bus señalizado. ¿Y cuál es el motivo de segregar los tráficos? Evitar situaciones como las de la imagen en que un vehículo privado condiciona «durante un minuto» la velocidad comercial de un medio de transporte público colectivo.
En general, la normativa aplicable a los carriles bus prohíbe a los conductores de vehículos que no sean de transporte colectivo circular por el carril indicado. En algunas ciudades, como Madrid, se permite la circulación de taxis y de motocicletas por el carril bus; en otras incluso se permite la circulación de bicicletas.
Por otro lado, en determinados tramos señalizados con una línea discontinua exterior se permite su utilización general exclusivamente para realizar alguna maniobra que no sea la de parar, estacionar, cambiar el sentido de la marcha o adelantar, dejando siempre preferencia a autobuses, taxis y motocicletas.

Pero, como puede apreciarse en la segunda imagen, no es una cuestión que afecte sólo a los carriles bus, donde la situación se extrema, sino que es un problema general de actitud que afecta en muchos casos por un uso indebido de las infraestructuras por los usuarios del que hoy por hoy es «el rey en la ciudad». Sin duda, una mentalidad a cambiar.
Si el carril bus estuviera en el centro de la calle y separado físicamente del resto de carriles, esto no pasaba.