La (in)sostenibilidad del transporte

El transporte tiene una gran influencia en el medio ambiente entendido como todo lo que lo rodea, y el reto es controlar la demanda creciente sin limitarla, minimizando sus efectos negativos (CO2, ruido, accidentes, congestión, accidentabilidad, etc.) y maximizando sus efectos positivos (desarrollo económico, equidad social y calidad ambiental).

El sector transporte tiene dos vertientes diferenciadas: el transporte de mercancías y el de viajeros.

  • El transporte de mercancías está muy vinculado a la evolución de la economía. Aproximadamente un tercio del volumen total de mercancías transportadas se realiza en ámbito urbano. En los últimos años ha aumentado considerablemente este tipo de transporte de corta distancia (ha aumentado un 55% entre 1995 y 2003), habiéndose experimentado un fuerte incremento en el nº vehículos destinados al reparto urbano de mercancías.
  • El transporte de viajeros también ha experimentado un gran aumento de demanda en los últimos años, pero no de forma equilibrada, el avión y muy especialmente el coche han experimentado fuertes incrementos en los pasajeros·km transportados (la tasa de motorización se ha duplicado en los últimos 25 años en España). También han aumentado los desplazamientos por persona (por encima de 3 viajes/día en grandes ciudades). La mayor parte de estos desplazamientos se realizan en entorno urbano (la mitad de los viajes en coche son menores de 5 km y el 30% menores de 3 km). En este mismo ámbito urbano decrece la proporción de viajes que se realizan en transporte público (menos del 10% en la mayoría de los casos), pero despega el uso de la bicicleta (aunque en pocas ciudades se supera el 5% del reparto modal) y se mantiene los desplazamientos a pie como el exponente característico de la movilidad en España.

El transporte es un sector que contribuye en España con cerca del 6% del PIB, da empleo directo e indirecto a un 4,5% del total de la población activa y la inversión media anual en infraestructuras del transporte representa más del 1% del PIB español.

El consumo energético de este sector supone el 40% del consumo energético total nacional, del que el 80% es debido al transporte por carretera (casi la mitad de esta energía empleada en el transporte por carretera se debe a los vehículos privados que usan las familias para sus desplazamientos). Este elevado consumo de energía en transporte, sector que presenta una escasa diversificación energética (los derivados del petróleo satisfacen el 97% de la demanda), provoca un grave problema de dependencia energética, que en 2020 podría suponer para España que el 90% de la energía debiera ser importada.

Fuente: IDAE

 

El transporte es un gran consumidor de energía, que además proviene en un 97% de combustibles fósiles en España, y por ello es también es un gran generador de emisiones de GEI. Sin embargo, el sector transportes pertenece al llamado sector difuso y por lo tanto no está incluido en el Mercado de Derechos de Emisión que adapta el Protocolo de Kyoto en España según la Ley 1/2005. El transporte es el gran olvidado en las negociaciones sobre cambio climático.

Fuente: AIE

 

El hecho de que el transporte sea un sistema complejo que depende de múltiples factores como el patrón del consumo y de vida de la sociedad, las infraestructuras existentes y la organización del territorio, el coste de las materias primas, la organización de los sistemas de producción, etc. no ayuda a encontrar una solución fácil a la regulación del sector.

Como se definió en el artículo Desarrollo Sostenible e Impacto Ambiental, la sostenibilidad se basa en tres pilares fundamentales: económico, medioambiental y social. Sobre estos tres ámbitos se producen también las externalidades del transporte.

Problemas económicos

  • Costes económicos: El uso del vehículo privado es más costoso que otros medios de transporte. Pero no es solo combustible, muchas veces no consideramos todos los gastos que supone coger el coche (aparcamiento, peajes, mantenimiento, recambio de neumáticos y aceite, seguro, impuestos, amortización, multas, etc.). Todo esto va incluido en el billete de transporte público.
  • Congestión: Se pierden millones de € en los atascos todos los días. Si el tiempo que pasamos atascados lo dedicáramos a algunas tareas más productivas y estas las transformáramos en dinero sería un pellizco del PIB.

  • Pérdida de competitividad: El hecho de que las carreteras estén colapsadas supone que personas y mercancías se muevan más lentamente. Si hiciéramos un símil con el sistema circulatorio, la ciudad tendría un problema cardiaco.
  • Dependencia energética: España tiene una alta dependencia energética con otros países, principalmente en áreas conflictivas del planeta.
  • Consumo de espacio público: El transporte privado es el más ineficiente ocupando espacio. Por donde pasan 2.000 coches, pueden pasar 14.000 bicicletas o 22.000 pasajeros de un tren. Mucho espacio que le dedicamos en nuestras calles al coche podría emplearse para otros usos optimizando el reparto de la sección, sobre todo por lo cotizado que esta el metro cuadrado en nuestras ciudades.

Problemas medioambientales

  • Contaminación: Según la Agencia Europea del Medio Ambiente, cada día 10 millones de españoles están expuestos a concentraciones de contaminantes más elevadas que las que fija la Unión Europea, y estudios demuestran que se producen 16.000 muertes al año como consecuencia de la contaminación atmosférica.
  • Cambio climático: Nuestro coche (y el de nuestros vecinos) es responsable del ¡¡11% de las emisiones de CO2 en España!!
  • Ruido: El tráfico produce el 80% del ruido ambiental en las zonas urbanas, que se ha demostrado estar relacionado con enfermedades cardiovasculares, insomnio, alteraciones del sistema nervioso, pérdida de oído, fatiga , problemas de concentración, y dificultades de comunicación y relación social.

Problemas sociales

  • Accidentabilidad: A pesar de que en los últimos años se ha reducido la tasa de mortalidad en las carreteras, el número de muertos por accidentes de tráfico sigue siendo inaceptable en nuestra sociedad.
  • Inequidad: Se da por hecho que todo el mundo puede acceder en coche a prácticamente cualquier punto del territorio, pero ¿qué pasa con las personas que no tienen carnet de conducir? Que se siguen aumentando las desigualdades sociales con colectivos como mujeres, inmigrantes, ancianos o niños.
  • Falta de accesibilidad: Una política de movilidad basada en el uso del vehículo privado hace más difícil el acceso de otros medios de trasporte debido a la congestión, la invasión del espacio (aceras, pasos de peatones, carriles bus, etc.) o la inseguridad que provocan los coches.

Sobre el autor
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos con 2 másteres de especialización en transportes: Movilidad Urbana (UPM/URJC) y Supply Chain Design & Management (ParisTech ENPC). Ha trabajado en una de las principales consultoras especializadas en movilidad de España; y mejorando la distribución de mercancías en el último km para la líder francesa de transporte express. Además es socio-fundador de APTeMUS y coordinador en España y Francia de Y4PT. Puedes ver su perfil en LinkedIn.

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4 thoughts on “La (in)sostenibilidad del transporte

  1. Un interesante artículo, aunque sería interesante que se actualizara, o se ponga la fecha en que realmente se redactó. Lo de que el precio del petróleo ha estado en máximos históricos en las últimas semanas, como que no.