Probando el coche eléctrico

Hace unos días tuve la ocasión de alquilar un coche 100% eléctrico con una gran cadena de alquiler de coches; curiosamente por situación de la agencia y precio era la opción más conveniente para un fin de semana en la que mi familia venía a visitarme a Paris.

“¿Y por qué no eléctrico?” me dije. Habitualmente alquilo coches “de toda la vida” para periodos puntuales o para escapadas de fin de semana; pero esta vez, sabiendo que el trayecto más largo iba a ser ir hasta el aeropuerto (a unos 30 km) y que el resto de tiempo nos moveríamos por Paris, pensé que podría cuadrar con la autonomía de este tipo de coches (unos 160 km anunciaban en la web).

Lo primero de todo, tengo que decir que no dispongo de parking privado con enchufe y mi plan era recargarlo (si fuera necesario) en las cientos de plazas reservadas con punto de recarga que hay por todo Paris y alrededores para su servicio de car-sharing flexible eléctrico Autolib. También merece la pena comentar que desde hace unos años, la administración local y regional de Paris apuestan sin complejos por una movilidad más sostenible y el servicio Autolib es otro de sus líneas estratégicas. Están eliminando una parte muy importante de las plazas en calzada (por supuesto todas las plazas en París y su primera corona metropolitana son reguladas) y las están convirtiendo en plazas con punto de recarga reservadas para que cualquier coche eléctrico (no solo los Autolib) puedan recargar de forma gratuita. Esta tendencia de eliminar espacio “público” al coche “privado”, o al menos dedicárselo a los vehículos menos contaminantes hace que Paris sea una de las grandes ciudades del mundo con menos coches en propiedad. Todo un ejemplo para otras ciudades del mundo.

Después de una explicación en detalle de todas las particulares y pormenores del coche eléctrico por los amables trabajadores de la compañía de alquiler, salí de la agencia con un 90% de carga. La verdad es que los primeros km fueron extraños, el hecho de que fuera automático no era una novedad para mí, pero extrañaba mucho el ruido “habitual” de los coches, al principio se me hizo muy raro no escuchar el ruido del motor al acelerar, sólo se oía el ruido de las ruedas contra el pavimento. También parecía que los peatones y ciclistas con los que me cruzaba también lo “echaban de menos” ya que no se percataban de mi presencia al cruzar la calle hasta que no estaba a unos pocos metros, por lo que iba con mucha precaución callejeando.

Después directo al aeropuerto por autopista, unos 30 km a una velocidad media de 90 km/h. La verdad es que le parecía costar al coche automático subir de esta velocidad y no quería pisarle mucho más al ver como bajaba la carga de batería. Llegué al aeropuerto con 75%. Parece que sí que consume energía, nuclear en este caso. Francia tiene un mix energético de más del 80% de energía nuclear, así que podía estar convencido que gracias a mis desplazamientos no estaba consumiendo petróleo comprado a países de dudoso respeto a los derechos humanos, pero sí que estaba generando unos residuos radiactivos que contaminarán durante unos pocos cientos de años el país que quiera recibir unos euros de Francia por guardar estos residuos en su subsuelo.

El coche eléctrico tiene sus ventajas, pero no deja de ser un coche y sufre y genera a partes iguales los atascos como el resto. Y eso es lo que me pasó a la vuelta del aeropuerto, atasco de varios kilómetros que convirtió un trayecto teórico de 20 min en 1 hora y media. Cuando pienso en los atascos de Madrid y los comparo con los que he sufrido en Francia, Inglaterra o Alemania pienso que en España no deberíamos utilizar la misma palabra para referirnos a lo mismo; me encantaría saber que piensa una persona del norte de Europa de los problemas (sic) de tráfico en Madrid en hora punta.

Lo cierto es que en medio del atasco el vehículo eléctrico se comporta mucho mejor que su hermano de combustión, responde muy bien a los acelerones y frenazos y el consumo es muy bajo ya que la velocidad no es muy elevada. La otra reflexión que hacía era que al menos no estaba contaminando “en local” al estar allí atascado, pero este pensamiento se convertía en indignación al sentir el olor a humo del coche de delante y saber que no podía hacer nada por evitar respirar ese aire cancerígeno… llegará un día en el que dejará de parecernos normal esta situación, como dejó de parecernos fumar en los restaurantes.

Pero volvamos al coche eléctrico, lo dejé durmiendo con un 65% de batería, pensando que al día siguiente aprovecharía una visita al Louvre para cargar la batería en una de las bases de Autolib. La sorpresa me la llevé la mañana siguiente al ver que durante la noche la carga había caído al 35%!!!

Así que lo primero que hice fue ir a buscar una base gracias a la aplicación Autolib con la que incluso puedes reservar durante 45 min una plaza. Directo allí y aparcar sin problemas. Ahí la verdad es cuando merece un coche eléctrico en una gran ciudad como París, donde aparcar es una odisea. La cantidad de plazas para eléctricos es realmente impresionante, debe haber una proporción similar a los sistemas de bicicleta pública del doble de bases que de bicis. Por lo tanto por ahora es relativamente fácil encontrar punto de recarga disponible, pero en el momento que se generalicen los coches eléctricos, se pondrá muy difícil encontrar plazas libres entre los vehículos Autolib y los particulares. En cualquier caso, todo el resto de plazas en superficie son también utilizables (y gratuitas para los coches eléctricos) por lo que realmente, es una ventaja comparativa muy importante respecto a los coches “tradicionales”.

Cuando lo deje cargando, el sistema me informaba que faltaban 7 horas para cargar completamente la batería. Al final la visita al Louvre fue más corta, por lo que no pude cargar completamente la batería.

Al día siguiente, sin poder hacer la carga nocturna, la carga volvió a bajar otro 30% por lo que salí hacia el aeropuerto con un 30% de batería… ayayay! Los tramos en autopista, la batería baja muy rápidamente, y el coche te va avisando cada vez con más insistencia que te estás quedando sin batería. Con menos del 20% de batería la potencia del motor queda limitada por lo que es difícil pasar de 70 km/h. La verdad es que esa sensación de quedarte tirado en cualquier momento es muy agónica, pero afortunadamente en el aeropuerto había una gasolinera que tenía también servicio de carga rápida, por lo que pude dejarlo un rato cargando para poder volver sin problema del aeropuerto.

En resumen, si tengo que realizar una valoración personal de varios días moviéndome con coche eléctrico, diría que la parte más positiva es tanto la existencia de muchos aparcamientos con puntos de carga repartidos por París, así como la facilidad de uso. Como parte negativa, la fiabilidad de la batería, es absolutamente necesario tenerlo enchufado por la noche para que no se descargue, por lo que o tienes plaza de garaje con enchufe o lo dejas en uno de los puntos de recarga públicos. En términos generales para desplazamientos urbanos es muy recomendable, estoy muy contento con la experiencia y sin duda voy a priorizar el alquiler de estos coches frente a los de combustión: no contamina “en local” y es mucho más respetuoso con una ciudad más habitable pero sigue generando y sufriendo la congestión.

 

Sobre el autor
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos con 2 másteres de especialización en transportes: Movilidad Urbana (UPM/URJC) y Supply Chain Design & Management (ParisTech ENPC). Ha trabajado en una de las principales consultoras especializadas en movilidad de España; y mejorando la distribución de mercancías en el último km para la líder francesa de transporte express. Además es socio-fundador de APTeMUS y coordinador en España y Francia de Y4PT. Puedes ver su perfil en LinkedIn.

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6 thoughts on “Probando el coche eléctrico

  1. Magnífico artículo compañero de Universidad. Me viene al pelo para apoyar lo que he venido defendiendo en mi ciudad Rivas-Vaciamadrid y sobre lo que debe ser el futuro del tráfico motorizado en las ciudades «limpias»

  2. Alfonso.
    Muy interesante tus opiniones acerca del coche eléctrico, sin duda alguna una vez superadas las limitaciones actuales que tienes las baterías se convertirán en el sustituto de coche de combustión. Lo que mas me llamo la atención es el apoyo que ha dado el gobierno francés a esta clase de tecnologías, te escribo desde Quito Ecuador y se esta queriendo cambiar la matriz energética hacia fuentes renovables, donde el coche eléctrica encajaría muy bien en todo este sistema.

    Luis

  3. Que un vehículo eléctrico pierda el 30% de bateria en una noche, no es normal. Debería tener las baterias en mal estado.
    El que alquiló el vehículo debería mantenerlas en buen estado. Estas experiencias hacen que la gente no confíe en esta tecnología cuando el problema es otro…

  4. Gracias por las impresiones, mu completitas!

    Me deja loco lo de que el coche pierda cada noche un 30% de batería. No lo veo coherente con lo que es una batería de litio ¿No estaría el coche en mal estado?

    1. Lo mismo digo. Que un coche apagado pierda un 30% de batería durante la noche tiene mucho delito. Según el artículo, es aún más de lo que gasta para recorrer 30km a 90km/h.
      Respecto a los atascos en Madrid… efectivamente, se puede decir que son menores que en el resto de Europa. O mejor dicho, que los horarios en los que se producen están muy concentrados. He utilizado el coche particular en Londres y los atascos de entrada no son muy distintos, pero sí me llamó la atención que los siguiese habiendo incluso los fines de semana.
      Pero aquí en Madrid esa hora y media para un trayecto de 20 minutos es el pan de cada mañana. Ya lo quisiéramos para algún lunes+lluvia de los que se tardan 30-40 minutos por kilómetro.
      En cualquier caso, ahora mismo los que no vivimos en un chalet no nos podemos plantear el comprar un coche eléctrico puro.

      1. Algunas marcas como Nissan instalan gratis el punto de recarga en tu plaza de garaje comunitaria, además por ley nadie puede impedirte su instalación. Así que si te interesa aprovecha.