Las inesperadas consecuencias del transporte gratuito en Tallin

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Hace tres años la ciudad de Tallin se erigió como un icono al anunciar que su transporte público (buses y tranvías) no tendría coste para los residentes. Tallin es un ejemplo recurrente para quienes exigen transporte gratuito como un servicio equiparable a la sanidad o la educación. Desde ecomovilidad.net hicimos un breve análisis resaltando las connotaciones negativas que podría tener esa medida. A toro pasado, estos argumentos han sido validados por unos resultados que también arrojan sorpresas que no esperábamos en 2013.

Un cambio modal inexistente

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El transporte gratuito no hizo que la gente dejara sus coches para subirse al bus, ni que los atascos desaparecieran. Según un estudio emitido por el Real Instituto de Tecnología en Suecia, no se han percibido diferencias en la intensidad viaria. El número de pasajeros ha crecido un modesto 3%, aunque el mismo estudio atribuye el aumento a otras mejoras, como nuevos carriles bus. Se concluye que la gratuidad contribuyó a elevar únicamente un 1,2% el número de viajeros.

Este dato no debería sorprendernos. El factor precio no es determinante en la elección del automóvil como medio de transporte, teniendo mucho más peso razones como el tiempo de viaje, la comodidad del mismo o la disponibilidad del vehículo propio. La frase de “con el precio del abono me muevo un mes en coche” es una falacia que sólo sirve para tranquilizar conciencias y reafirmar una decisión personal. Por este motivo, eliminar el coste del transporte público no modifica la elección modal del usuario. Resulta más efectivo penalizar el uso del coche que regalar el transporte público.

A falta de conductores que dejen su coche, el único cambio modal realmente percibido es el de peatones que optan por el transporte público en trayectos cortos. ¿Nos suena? Es uno de los efectos de la bici pública, donde muchos de sus usuarios son antiguos peatones. Este efecto no siempre deseado que BiciMad mitigó precisamente con el pago por uso, muy criticado inicialmente (por nosotros también) pero que a la larga ha sido efectivo.

Empadronamiento masivo para acogerse al transporte gratuito

La gratuidad estonia no ha traído cambios en la movilidad, pero sí en otros aspectos. Para ser beneficiario de la tarifa gratuita es necesario estar empadronado en Tallin y pagar impuestos en la ciudad. Como resultado, el número de nuevos registros en el padrón se triplicó en 2013. La municipalidad estima en 10M€ el aumento de las aportaciones tributarias, cerca de los 12M€ de pérdidas por ingreso tarifario.

Sobre este punto, ya anticipamos es la tasa de cobertura de la capital estonia era muy pobre, apenas el 23%, por lo que el paso a dejarlo gratis para su población tenía un coste público bajo. Casos como Tallin no son comparables a grandes ciudades con modos ferroviarios -más caros pero con más capacidad- y donde la tasa de cobertura es mayor. Para hacernos una idea, la misma medida aplicada en Madrid Ciudad tendría un coste estimado de 150€/hab·año. Y esto sólo daría para cubrir los abonos ya existentes, no los nuevos.

Por otra parte, la estructura tributaria en Madrid capital no carga la residencia sino la propiedad (IBI, IVTM…). La posible subida de empadronamientos no conllevaría un aumento de los ingresos similar al caso estonio. Un último factor sería cómo contabilizar la población flotante de Madrid, estimada en 1,4 millones de no residentes.

Lecciones aprendidas y camino a seguir

Una de las conclusiones clave del estudio sí puede servir de ejemplo para muchas ciudades. Los barrios con mayores desigualdades sociales han captado más viajeros, hasta un 10% en algunas zonas degradadas. Una muestra de hasta qué punto las tarifas del transporte suponen una barrera insalvable para algunos sectores de la población. La administración tiene que garantizar el derecho a la movilidad reduciendo o eliminando la barrera tarifaria a quienes no puedan asumirla. La receta: tarifas integradas y flexibles que acojan a todos los sectores, y planificación de la red centrada en los intereses del viajero.

Tallin

Frente a este camino, no podemos evitar hacer alusión a nuestro particular Tallin. Mientras la Comunidad de Madrid subvenciona masivamente el Abono Vente X 20€ (sin criterios de renta) el nuevo Abono Social para Desempleados PAE impone unas abusivas condiciones de acceso que lo hacen inviable para la mayoría de sus potenciales usuarios.

Foto de portada: Vallo Kruuser / citiscope.org

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8 thoughts on “Las inesperadas consecuencias del transporte gratuito en Tallin

  1. Dice el artículo: “El factor precio no es determinante en la elección del automóvil como medio de transporte, teniendo mucho más peso razones como el tiempo de viaje, la comodidad del mismo o la disponibilidad del vehículo propio. […] Resulta más efectivo penalizar el uso del coche que regalar el transporte público.”

    O sea, que sacamos la acertada conclusión de que la gente valora su tiempo y por eso usa el coche (porque el transporte público es lento), y la solución que se propone es igualar por abajo y que nadie pueda beneficiarse del ahorro de tiempo.

    ¿Tan difícil es, una vez identificados correctamente los defectos, proponer mejorar el transporte público con soluciones que se centren en mejorar sus defectos, y no en putear a los demás?

    Iniciativas como Car2Go nos dan una idea de por dónde mirar.

  2. Yo creo que los servicios públicos tienen que ser gratuitos, si son públicos es porque son esenciales. Si no es así, debería ser un servicio completamente privado donde las distintas administraciones no tendrían que meterse. Si no pagamos por servicios públicos como la sanidad, la educación, la seguridad o la justicia, ¿por qué sí por el transporte? ¿Acaso es que el transporte no es tan esencial como la edudación, la sanidad, la justicia o la seguridad?

  3. Sacando conclusiones únicamente con lo que expones, me parece un éxito, ahora los más empobrecidos tienen transporte más barato (lo que paguen por impuestos, más proporcionales que las tarifas), y los más pudientes, subencionan en mayor medida al que no puede. No veo donde está la desventaja.

    Que no hay menos coches, ¿acaso hay más?, lo que hay es más gente moviéndose que antes no podía.

    Saludos.

    1. El fracaso entiendo yo que es mirando con el prisma de que no se hizo cambio significativo de coche a TP. Y el ejemplo es es un gran “zas” a quienes pregonan que si fuese gratis (entre otras maravillas) dejarían el coche… pues no, gratis no funciona y encima pierdes dinero público a mansalva. Al final, a mí me parece que lo único que hace que la gente deje el coche, es ponerle trabas al coche, lo demás son cuentos encantadores.

      En cuanto a lo de que haya más gente moviéndose que antes no podía, entiendo que te refieres por tema dinerario. Como dicen en el post, no hace falta que sea gratis, sino que las tarifas sean flexibles según cada sector social:

      “La administración tiene que garantizar el derecho a la movilidad reduciendo o eliminando la barrera tarifaria a quienes no puedan asumirla. La receta: tarifas integradas y flexibles que acojan a todos los sectores, y planificación de la red centrada en los intereses del viajero.”

      Saludos!

  4. Depende del transporte público. Es decir, ¿os quedaríais una mierda aunque fuese regalada? Yo no.
    En Madrid, y en mi caso, aunque me lo regalasen tampoco lo usaría. Carabanchel – Alcobendas.

    Hora de entrada 7:00 horas.
    Tiempo en Metro: de 80 a 90 minutos (sin averías y todo normal)
    Tiempo diario total invertido: de 160 a 180 minutos (de un 11 % a un 12,5 % de las 24 horas del día)
    Tiempo en coche: de 25 a 35 minutos (sin accidentes y todo normal)
    Tiempo diario total invertido: de 50 a 70 minutos (3,4 % a 4,9 %)

    Como decía, ni regalado. Es que no hay color. Y fijaros que la diferencia de minutos me da tiempo a, o ir a la compra, o cocinar, o limpiar o hacer lo que tenga que hacer…

    1. Está claro que queda mucho por mejorar, y que el tiempo de cada uno vale también lo suyo. Ese viaje, que no deja de ser simplemente atravesar Madrid, a lo mejor no debería ser de más de 1 hora para ser competitivo…. y a usted lo están matando con hora y media si es cierto que no tiene ninguna otra alternativa. No sé qué opinarán los expertos del blog.

      Saludos.

  5. Todo bien, pero la gratuidad del transporte público no es sólo por un tema de ecología. La gente que lo usa es la misma: la que no tiene más remedio. Tienen que usarlo tanto si es gratis como si no, pero a mucha gente le supone una gran carga económica. Si fuera gratis, mejoraría su vida considerablemente.

    1. Para eso están las ayudas sociales, rentas de inserción, etc.

      Hacer gratuito el transporte público, lo que hace es que los abuelos dejen de caminar y reunirse en la plaza, y se pasen el día en el autobús, que así están sentados, fresquitos, y ven pasando el paisaje tranquilamente.
      Como pasó en Zaragoza cuando pusieron gratuidad para los ancianos en el tranvía. Los días de calor, el tranvía era el salón de reunión de la tercera edad, que iban gratis y tan a gusto, recorriendo la ciudad bien fresquitos.