Once años implantando la tarjeta sin contacto

Con la próxima extensión a las zonas B, por primera vez desde que se anunció la puesta en marcha de la tarjeta sin contacto esta podrá utilizarse en algún punto fuera de la capital madrileña. Y es que la implantación de la Tarjeta Transporte Público, aunque ha vuelto a coger ritmo, es un proceso que se ha extendido a lo largo de los últimos 11 años, y aún le queda mucho camino por recorrer. Aquí vemos una infografía con los principales hitos: anuncios y pruebas (izquierda) e implantación real (derecha).

Abono-1

La idea de que Madrid contase con una tarjeta sin contacto para el transporte público venía valorándose desde los años 90, pero fue en la primavera de 2003 cuando el entonces presidente de la Comunidad de Madrid anunció su puesta en marcha, con una prueba piloto en Fuenlabrada. Por aquel entonces no tenía nombre, y su diseño es el que vemos al principio de la infografía. Siguiendo la línea de autobombo y prepotencia que caracteriza a nuestras administraciones, se anunció que adelantaríamos a ciudades como París o Londres. La fecha de implantación definitiva era en «no más de cuatro años», es decir, en la primavera de 2007.

Sin embargo, llegó 2007 y de la implantación definitiva de la que nos hablaban solo había quedado un tímido intento con el Abono Anual de zona A, y de forma opcional, desde enero de 2006. De hecho, los autobuses de la EMT ni siquiera tuvieron validadoras de esta tecnología hasta 2007.

Desde entonces, un sinfín de consejeros de transporte volvieron a presentar la tarjeta sin contacto, que para entonces ya había cambiado de diseño y ahora se denominaba Sube-T. De cuando en cuando salían nuevas notas de prensa, como en diciembre de 2007, en la que la Comunidad decía que estaba «ultimando» la extensión de la nueva tecnología a todos los abonos. Poco más se supo de estos «últimos pasos», porque a lo largo de 2008 y 2009 no hubo novedades. El despliegue siguió paralizado en el minoritario Abono Anual A más de tres años. Por cierto, para entonces París y Londres, las capitales a las que íbamos a adelantar, ya tenían prácticamente completado el despliegue de sus tarjetas Oyster y NaviGo.

En 2010 la idea pareció resucitar, en forma de nuevas pruebas. 1000 usuarios elegidos al azar pudieron probar la nueva tarjeta (aún una Sube-T) y sus sistemas de recarga. En esta ocasión, el gobierno regional puso como fecha de implantación el año 2011. Pero en 2011 tampoco se desplegó, sino que se realizó una prueba más, esta vez con 800 viajeros.

Por fin, tras 10 años de notas de prensa, pruebas, fotos de consejeros y demás, y seis años después del último abono integrado en este sistema, en mayo de 2012 la tarjeta, estrenando un tercer diseño y esta vez bautizada como Tarjeta Transporte Público, se extendía a los abonos jóvenes de zona A, primero, y a los normales de esta misma zona. También a lo largo de esos meses se incorporaron a la nueva tecnología el billete Bus+Bus, el Billete Turístico y la Tarjeta Azul, aunque cada uno en un soporte diferente e incompatible, algo bastante incomprensible si de lo que se trata es de unificar y hacer más sencillo el sistema. Un año y medio después de la primera puesta en marcha, se ha anunciado la apertura del plazo para los usuarios de abono joven en zonas B1, B2 y B3, a lo que previsiblemente seguirá el abono normal en estas mismas zonas.

Por el momento el mayor obstáculo parece estar en la implantación de las validadoras. Mientras que las estaciones de Metro y autobuses de EMT las tienen desde hace años, en los autobuses interurbanos el despliegue es desigual según la empresa. En Cercanías todas las estaciones disponen de tornos con lectores, aunque como hasta ahora solo se utilizaban para la tarjeta de empleados, su número es insuficiente y además requieren una modificación en el software al tratarse de diferentes tipos de tarjetas.

Los planes del Consorcio de Transportes son expedir en los próximos meses los abonos B que quedan, y ya poder avanzar a más zonas. Previsiblemente el último en incorporarse será el Abono Tercera Edad, que es válido para toda la provincia de Madrid. Sin embargo, queda mucho por hacer: aunque los abonos transporte son muy utilizados en nuestra región, el verdadero reto será que los billetes por viajes se incorporen a la Tarjeta Transporte Público: el Metrobús, los billetes para las zonas de MetroMadrid, los bonobuses interurbanos… lo que requerirá la expedición de tarjetas anónimas, y posiblemente, en material más sencillo como el cartón, para que las puedan vender las propias máquinas.

avances

Nuestra apuesta es bien conocida: al igual que otras capitales europeas, Madrid debería tener un sistema por saldo, que descontase una cantidad de céntimos en cada viaje a quien no tuviese un abono temporal. Y sobre esto, podrían aplicarse descuentos: un máximo semanal o mensual a partir del cual ya no se pagase más, precios más bajos por cada viaje adicional… y por supuesto, integración tarifaria entre todos los medios.

Aún queda mucho trabajo por hacer, y esperamos que no se tarde otros 11 años en completarlo. Tenemos la oportunidad de hacer que el sistema de transportes de Madrid sea sencillo, accesible y moderno. No lo dejemos escapar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

2 thoughts on “Once años implantando la tarjeta sin contacto

  1. En Ávila lo hicieron en dos partes: A partir de cierta fecha solo se entregaba el nuevo pero si tenías el viejo podías usarlo. Y luego simplemente pasado un tiempo solo podías usar el de sin contacto.

    En total sería un año o año y algo en total

  2. Yo he buscado un abono turistico zona A de un dia en tarjeta sin contacto y por mas que busco no lo he encontrado en ningun sitio.

    Si alguno sabe donde hay estare encantado de ir a comprarlo.

    un Saludo