
Andén de la estación de Acacias (línea 5)
Aunque hoy nos resulte extraño, hasta hace algunos años en los pasillos y andenes del metro se podía fumar. Afortunadamente hoy en día eso ha pasado, pero todavía quedan algunos recuerdos en forma de los ceniceros que tenían su hueco en las papeleras de los andenes.
Hoy en día tal vez serían necesarios los viernes y sábados por la noche, cuando al parecer nada impide que grandes grupos de gente vayan bebiendo, gritando y fumando por los trenes y pasillos. ¿Los vigilantes de seguridad? Probablemente vigilando que nadie tome una foto.
Estoy en el 2020 y ver mentarios de gente del 2010, 2011 y 2010. Me hace desear estudiar sociología, como cambiamos de pensamiento a lo largo del tiempo. Lo malo es seguir con lo mismo en el tiempo y no evolucionar en tomar consciencia.
El humo de los cigarrillos de tabaco de combustión NO MOLESTA sino que HACE DAÑO. Produce irritación y picor en los ojos, te bloquea y tapona las fosas nasales y, por ello, te impide respirar lentamente y pausadamente como seria lo normal. Y llenar los pulmones de aire. Da igual que se fume al aire libre: los tóxicos que hay dentro de ese humo, se mezclan con el aire que respiramos, Aunque el fumador se encuentre a mas de 100 metros. Todo el cigarrillo de tabaco de combustión es cancerígeno y destructor de arterías, pulmones y células. Algo así DEBERÍA SER ILEGAL. Prohibir el cultivo de tabaco, de forma industrial, para la fabricación de cigarrillos de tabaco de combustión.
No entiendo cual es el problema de dejar fumar en los andenes, puedo entender si acaso que no se deje fumar en los trenes, pero lo de los andenes no lo entiendo. Las estaciones de metro son lo suficientemente amplias como para ventilarse y que no moleste a nadie, lo que no es normal es que las autoridades traten a los fumadores como apestados cuando se llevan enormes cantidades de impuestos especiales con nosotros, impuestos que también van dirigidos a conservar los transportes públicos. Así que, como contribuimos más, alguna recompensa nos mereceremos.
La recompensa es que si en algún momento de tu vida tienes cáncer seas bien atendido en la sanidad pública, y ya es algo, aunque también deberían asumir los costes la gente que mas usa el coche por la ciudad. Por normativa europea no se puede fumar en las estaciones, en las de Renfe al aire libre tampoco aunque se hace yo creo que no se debe. Quizá es hora de probar el tabaco de esnifar, oye por probar 😀
Ese problema, el fumar en horarios de ‘party’ es desgraciadamente normal.
No sólo en Madrid. Cualquiera que coja el metro a las 3:00am un domingo (por decir una hora) en Hamburg, Barcelona, Berlin, Düsseldorf-Dortmund, …
Hace falta policia de transportación para poder erradicar dicho problema, no basta con buenas palabras o personal insuficiente.
No recordaba lo de los ceniceros en Metro. Desde luego ahora impensable.
Sin duda fue unabuena medida prohibir fumar en el Metro, pues como espacio público cerrado no tiene cabida. Por contra no entiendo que esté prohibido fumar en estaciones al aire libre como Atocha Cercanías o Batán, pero bueno, imagino que será para no andar con barullos regulatorios.
POr otra parte es totalmente cierto, que por las noches, se fuma en el Metro, tanto dentro como fuera de los vagones, y no solo tabaco…
Bueno, lo de que no se fuma en metro se ha conseguido al 90 %. Esporadicamente he visto agente fumar en los andenes, y de jueves a domingo por la noche, muchas líneas hace ya años que son lugares de botellon adolescente y no tan adolescente a bordo de los trenes. Bueno, botellón, fumar, porros y los que sea ante la pasividad de las autoridades y la indignación de los, lógicamente, acobardados viajeros.
Y lo de Atocha Cercanías y el tabaco, pues tercermundismo total. No se multa a nadie conlo cual se sigue fumando de manera masiva en los andenes.
La prohibición de fumar en las instalaciones de Metro existe desde 1990. Sin embargo, los ceniceros tardaron muchos años más en desaparecer. Eso unido al incivismo de una gran parte de los viajeros y a la dejadez de la empresa para que se cumpliera la normativa, propiciaron que el humo y las colillas se mantuvieran en las estaciones hasta hace bien poco.
Afortunadamente, Metro decidió cortar el problema de raiz y dejó de lado las campañas de concienciación, sustituyéndolas por la mano dura amenazando con grandes carteles que advertían de multas que podían superar los 500 euros. Gracias a eso, hoy ya no se fuma en Metro… y nos hemos acostumbrado tan bien, que ahora nos parecería rarísimo volver a la situación anterior. Y eso es exactamente lo que pasará cuando se prohiba fumar en todos los recintos cerrados. Nos acostumbraremos de forma natural, respiraremos aires más limpios y no pasará nada.