Imagen de la semana: El último plano RaRo

0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Buffer this page

raro

Nuestra imagen de la semana es el plano que por fin desapareció este viernes, diseñado por el estudio RaRo. Un plano que costó 95.000 euros, era innecesario (el Consorcio elabora planos de calidad superior), que no respetaba la identidad corporativa del metro (usaba su propia tipografía, colores y formas), que era más complicado de comprender porque su autor se autoimpuso el no utilizar diagonales por alguna razón que se nos escapa y sobre todo, que no gustaba a los madrileños: según encuestas de la Consejería de Transportes, solo les parecía mejor a un 8% de los viajeros.

Seis años después, por fin nuestro metro vuelve a tener un plano digno. Al que le quedan cosas por mejorar, pero cuya base es muy buena.

0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Buffer this page

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

6 thoughts on “Imagen de la semana: El último plano RaRo

  1. ¿Casualidad que pocos meses después de que cambiara el Presidente de la Comunidad de Madrid, se apartara al Estudio RaRo de la imagen corporativa del Metro?

  2. Pero en fin, que me alegro mucho de que hayan eleminado esa mierda disfuncional. Y no por mí, que como usuario habitual de la red, no lo necesito. Sino por todos los sufridos visitantes que han tenido que padecerlo.

  3. En mi opinión (y esto es una hipótesis) el plano RaRo fue creado con fines políticos. Lo que se pretendía (y se consiguió) era generar polémica. Que se hablara de él, bien o mal, eso tanto daba. Se trataba simplemente de atraer la atención. ¿Para qué? Para suscitar la curiosidad de la gente y que echaran un vistazo ese plano del que tanto se hablaba.

    Pero no estoy pensando en el usuario cotidiano del metro. Hacia ese no iba dirigida la campaña. Más bien, hacia el que casi nunca usa la red. Se trataba de que ese individuo que conoce la red de metro de aquella manera, o dicho en otras palabras, que tiene un conocimiento de la red anticuado, que lo usaba hace años, pero que actualmente usa el coche y no se digna bajar a sus túneles. Que ese individuo mirara el plano, para ver qué porras tenía de particular. Y que se fijara en otra cosa: que la red, desde la última vez que la pisó, no se parece gran cosa a lo que recuerda. Se trataba de que viera que hay líneas nuevas, que hay líneas que han sido prolongadas. Vamos, que se pasme de lo que ha crecido en los últimos años desde que gobierna casualmente la señora Aguirre.

    Oiga, este individuo, como apenas pisa el metro, no tiene ni idea de si esas ampliaciones son económicamente asumibles por las arcas públicas. Y tampoco sabrá si están bien concebidas, si realmente serán útiles.
    Lo único que descubrirá, gracias al plan RaRo, es que la red ahora es enorme, es “la ostia”, y que cada vez que se dice que es el “mejor metro del mundo”, pues que tiene toda la pinta de ser verdad. Y claro, ese individuo se lo comentará a sus allegados y… en fin, publicidad viral.

    En resumidas cuentas. El plano RaRo está creado para hacer ver al no usuario de metro, que éste ha crecido mucho, pero evitando los detalles espinosos, léase, si ha crecido bien.

    Los que conocen las encuestas de intención de voto sabrán si esta hipótesis de mi cosecha es consistente o no.
    Lo que tengo muy claro es que nuestros políticos saben muy bien de qué pie electoral cojeamos. Cuando hacen una infraestructura determinada en un barrio determinado, saben que se traducirá en votos. Votos a mayores de los que suelen recibir de los votantes habituales de una determinada opción política. Todo eso está muy estudiado.

    1. Muy interesante tu hipótesis, Lole. Por cuanto yo sé, desde luego no andas muy desencaminada.

      Como muchos recordarán, el eslógan de la campaña de implantación (más bien, imposición) del plano RaRo era “Nuevo metro, nuevo mapa”. Una campaña monstruosa, que costó mucho más que los polémicos 95.000 € y que se implantó en lugares que ni siquiera tenían metro, como centros comerciales de la periferia. Sin duda, querían conseguir algo muy parecido a lo que comentas.

      1. Gracias Adri. En su momento fui calificado de paranoico por hacer comentarios así. Lo del elevado coste de la campaña ya puede ser más preocupante. ¿Acaso sirvió para pagar algún favor? ¿O quizás el receptor de la suma actuó cual Fundación Noos?