Liquidación de de la R-3 y R-5. Una oportunidad para el transporte público

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Hace unas semanas un juzgado de Madrid ordenaba la liquidación de las autopistas de peaje R-3 y R-5, símbolo del ladrillazo y de la mala planificación de nuestros gestores públicos de comienzos de siglo. En el auto el juez establece como fecha de liquidación el día 1 de octubre, momento en el que cerrarán ambas carreteras de no activar el Ministerio de Fomento los mecanismos de rescate.

El cierre de estas carreteras, además de suponer un problema económico para los presupuestos del Estado, supondría renunciar a mejorar el transporte público en amplias zonas de nuestra comunidad resolviendo problemas de capacidad existentes en la A-3 y la A-5.

Empezando por el este, la A-3 presenta problemas importantes de capacidad. Desde hace más de una década está prevista la ampliación a tres carriles entre Arganda y Rivas, por un importe superior a 120 millones de euros. Esta ampliación tendría como finalidad resolver el atasco sistemático que se produce en dirección salida a la altura de Covibar donde se pasa bruscamente de seis a dos carriles. Otra actuación, no planteada si quiera por su dificultad, es la finalización de las vías de servicio al paso por Santa Eugenia por la falta de sección útil en el tramo y la necesidad de rehacer los enlaces.

Junto a estos problemas de capacidad encontramos que, por el tipo de poblamiento del este de Madrid, la solución de movilidad más optima es el autobús o el acceso en vehículo privado a un parking de disuasión. Esto hace especialmente necesaria la creación de plataformas reservadas de autobuses en el corredor, lo que complicaría aún más la ampliación de la vía.

Ante esto la R-3 es una oportunidad. Esta carretera es una de las pocas radiales que, tanto por recorrido como por enlaces, puede abrirse al tráfico general con una mínima inversión, como sería la remodelación del enlace con la M-300. Así mismo permitiría descongestionar la M-208 sin necesidad de duplicarla como se ha planteado en alguna ocasión.

Al liberar el peaje de esta vía – o asignando un peaje simbólico de 1 euro hasta Madrid- gran parte del tráfico interregional se desviaría a la altura de Perales de Tajuña, en lugar de a la altura de Rivas, a esta vía permitiendo poner en operación la plataforma reservada de autobuses en la A-3 entre Conde de Casal y Covibar con una inversión cero, simplemente detrayendo un carril por sentido de los actuales. Así mismo, la reducción de tráficos haría innecesario el tercer carril entre este punto y Arganda y presumiblemente permitiría resolver el problema de congestión de Santa Eugenia sin necesidad de construir las vías de servicio, solo con una pequeña reforma del enlace a este barrio.

Además, la centralidad de la R-3 respecto a municipios como Coslada, Mejorada o Velilla permitiría encaminar líneas interurbanas por esta vía sin necesidad de acceder a la A-2 o a la A-3 como en la actualidad.

La R-5 por su parte contribuiría a resolver los problemas de capacidad de la A-5 entre Navalcarnero y Móstoles sin necesidad de grandes inversiones como las vías de servicio previstas entre la M-40 y Navalcarnero que, junto al carril bus, supondrían una inversión superior a 200 millones de euros. Al igual que en la A-3, hasta Móstoles resultaría viable introducir un carril bus detrayendo un carril de los actuales pero, a diferencia del caso anterior, la funcionalidad sería mayor al discurrir la R-5 por áreas densamente pobladas lo que permitiría, con mínimas inversiones, que determinados servicios de autobús de Alcorcón, Móstoles, Fuenlabrada, Moraleja, Humanes y Arroyomolinos finalicen en Plaza Elíptica.

En síntesis, si todos tenemos que asumir la responsabilidad patrimonial derivada de los errores del pasado todos nos debemos “beneficiar” de ello. Hacer de la necesidad virtud y apostar por soluciones más económicas poniendo en valor estos activos es fundamental de cara a conseguir una mejora de la movilidad en nuestra región en tiempos en los que la contracción presupuestaria hace que las administraciones prácticamente no inviertan en las redes de transporte más allá de lo justo en materia de mantenimiento.

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Sobre el autor
Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración. Máster en Gobierno y Gestión Pública con especialización en políticas públicas de transporte y movilidad. Actualmente cursa estudios de doctorado con tesis sobre la Red Transeuropea de Ferrocarriles de Alta Velocidad.

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3 thoughts on “Liquidación de de la R-3 y R-5. Una oportunidad para el transporte público

  1. O incluso hacer como dice Marcos, pero al revés: que las autovías sean VAO y las radiales de pago sean para el resto. Aunque cobren 1€ simbólico, pero podría servir como efecto disuasorio para utilizar el coche y pensar más en el medio ambiente y en el transporte público y compartido.

  2. Mi idea no es tan sofisticada como la tuya. Simplemente es que las autopistas de peaje se conviertan directamente en calzadas VAO. Solo podrán usarlas vehículos con dos o más ocupantes (quizá 3 los fines de semana) y autobuses. También mantendría el peaje (esta vez sin cabinas, tipo Portugal) para quien quiera seguir yendo por las radiales sin cumplir el requisito del número mínimo de ocupantes.

  3. Precisamente, el problema de esas carreteras es que se quedan en la M-40. Si entraran un poco más serían la hostia (con perdón), pero claro. Va a estar bien tener dos pedazo de infraestructuras cogiendo polvo, sí, sí.