
A principios de los años 80, el Metro de Madrid vivía una época agitada. Desde 1979 se había desprivatizado, pasando a depender del Ministerio de Transportes. Cada año bajaba el número de viajeros, y su imagen pública era nefasta a causa de las contínuas averías, suciedad de las instalaciones, mendigos y peligrosidad. El metro perdía viajeros y no tenía dinero para ampliar la red.
Sus nuevos gestores decidieron darle un lavado de cara para tratar de convertirlo en un medio más atractivo para los ciudadanos madrileños, con algunas campañas publicitarias y todo un cambio de imagen corporativa que alteró señalización, logotipo y planos. Veamos cómo fue.
Se trataba de dar a conocer las tareas que se estaban llevando a cabo (mejora de la seguridad y de las instalaciones) y promocionar las ventajas de usar el transporte público frente al privado. Eso sí, los argumentos eran ligeramente distintos: si hoy en día se habla sobre todo de emisiones contaminantes, en aquel entonces se hablaba de ahorrarse atascos y llegar pronto.

Una de las campañas más curiosas fue llevada a cabo en el año 1980. En ella, diferentes famosos de la época como Carmen Sevilla, Joaquín Prat, Paloma San Basilio o Mariano Medina recomendaban a los madrileños que se movieran en metro bajo el lema «A mí me va». El anuncio además, cerraba con el hoy divertido lema «Metro, el transporte de los años 80».
Sin embargo, el cambio que marcó la comunicación de Metro fue el que se dio en 1982. Sin grandes campañas o presentaciones, la imagen gráfica cambió sutilmente: el antiguo logotipo en mayúsculas y con efectos de volumen pasó a estar compuesto en minúsculas y con colores planos. Prácticamente la única referencia a este cambio de logo se hizo cuando, para comunicar que se actualizaban los nombres de algunas estaciones, el antiguo aparecía con la tipografía vieja y el nuevo, con la moderna:

Con motivo de este cambio de imagen, se estrenó el que probablemente es el lema más famoso del metropolitano en toda su historia: Madrid, Metro a Metro. Durante algunos años, Metro realizó diversas campañas con esta nueva imagen en las que contaba las novedades del servicio, como un plan de reforma de las estaciones antiguas, y las ventajas que presentaba el metro sobre el resto de medios de transporte: rapidez, regularidad, etcétera.

Pero no sólo se trataba de un nuevo logotipo. La nueva imagen de la compañía incluía una renovación total de la información al viajero. Las líneas abandonaron sus números romanos por los arábigos, se asignó a cada una un color diferente y se editó un nuevo plano. Además, también se renovó la señalización de las estaciones, instalando la que hoy conocemos, y de la que hablaremos mañana en la segunda parte de este reportaje.
Puede decirse que la campaña «Madrid, Metro a Metro», elaborada por la agencia J. Walter Thompson, fue todo un éxito. En la actualidad es uno de los lemas más recordados de Madrid aunque lleva años sin utilizarse, y ha inspirado incluso el título de un concurso de televisión en Telemadrid. Además, en su día ganó el premio Ampe de Plata 83 a la publicidad en diarios.
Según tengo entendido, el Metro antes crecía para dar cobertura a barrios aislados de transporte (cuatro caminos – vallecas). Hoy en día, el metro se amplía para ganarse los votos electorales de allá por donde pasa, haciendo en numerosos casos líneas muy costosas y poco útiles.
Hay algo que no me gusta nada del metro de hoy en día. Cuando suena la megafonía «Señores CLIENTES…» ¿cómo qué clientes?, ¿acaso no lo lleva una empresa pública?. Sonaba muuucho mejor «Señores viajeros»…
Partimos de la base de que la red de metro es un servicio público que opera en regimen de monopolio.
Conceptualmente no se puede ser cliente de un monopolio, puesto que la caracteristica básica del cliente es que puede optar entre diversos prestadores de servicios que operan bajo diferentes precios y caracteristicas comerciales, con lo que no cabe la denominación de cliente porque ni puedes optar entre diversos prestadores ni existen diversos precios, sólo hay una tarifa fijada por la administracion.
La mejor referencia es viajero, que es lo que realmente somos, aunque tambien podria ser válida la referencia de usuario puesto que la caracteristica fundamental es que opta entre usarlo (bajo unos precios públicos llamados tarifas) o no, unica elección que cabe si estamos bajo un monopolio.
Adri, yo creo que en cuestión de imagen lo que necesita Metro es planos comprensibles y dejarse de tonterías. Lo de las infraestructuras es otro cantar.
La verdad es que, si se modifican un par de detalles, el primer párrafo podría ser hoy día, donde el metro pierde viajeros y no hay dinero para ampliar (aún más) la red.
El cambio de 1982 fue excelente, pero no han sabido adaptarlo a hoy en día. ¿Necesita Metro un nuevo lavado de cara en su imagen? Dejo caer la pregunta.
Interesantísimo post (en general todo el blog lo es).
Gracias
Y mañana en ecomovilidad.net veremos cómo se implantó la cartelería que hoy vemos en las estaciones y cómo se comunicó a la gente estas novedades con una curiosa guía de uso.
¿Se trata de la guía del mismo nombre, «Madrid, metro a metro»? Está genial!!
Qué momentos aquellos en los que Metro cuidaba su imagen corporativa al milímetro. Y qué gran eslogan fue aquel «Madrid Metro a Metro». Gracias por recordarlo.
Como siempre, aprendiendo y disfrutando de la hemeroteca del transporte público gracias a ecomovilidad. Enhorabuena por el artículo!!