Doce retos de futuro para el Consorcio de Transportes

El Consorcio de Transportes de Madrid cumple este año su primer cuarto de siglo. Fue la primera autoridad del transporte público en España y algunas de sus medidas fueron pioneras, y la base de lo que hoy es el sistema de transporte público de nuestra comunidad autónoma.

Sin embargo, desde hace algunos años, el Consorcio ha estado más alejado del público de lo que debería. Los operadores han tomado la delantera, y para muchos, el máximo órgano del transporte público madrileño ha quedado reducido a ser el que expende los abonos.

Por eso, desde ecomovilidad.net queremos proponer algunos retos de futuro para que el Consorcio de Transportes recupere el protagonismo y nuestro transporte público vuelva a avanzar al mismo ritmo que en los primeros años de su creación.

Simplificar el sistema tarifario e integrarlo

El Abono Transportes fue un paso, como lo fue el metrobús y la unificación de los bonobuses interurbanos. Pero son pasos muy lentos, prácticamente cada 10 años. En este tiempo otras ciudades como Barcelona han pasado de no tener ni autoridad de transporte a contar con un sistema tarifario integrado.

Tenemos que llegar a un sistema en el que los usuarios de billetes de 10 viajes puedan disfrutar de las ventajas del abono: utilizar distintos modos o hacer transbordos sin que se les penalice por optar por la alternativa más inteligente. No es complicado, otras muchas ciudades ya lo han hecho: sólo hace falta voluntad.

Unificar las redes de búhos

No es normal que por una decisión política (o más bien una promesa frustrada, la de abrir el metro pro la noche) Madrid tenga dos redes de autobuses nocturnos distintas. Una planeada de forma radial, y otra que trata de replicar el recorrido de las líneas de metro sin tener en cuenta que la movilidad nocturna y la diurna son muy diferentes. Dos redes que se solapan en algunos tramos, que no solucionan problemas y que crean confusión entre los usuarios. Además, muchas líneas son absolutamente ruinosas en términos económicos: por ejemplo, se está desperdiciando dinero público en el metrobúho 11, cuando saldría más barato pagar a cada usuario un taxi.

Es necesario rediseñar toda la red de autobuses nocturnos, y adaptarla a la realidad actual. No tienen por qué partir todos de un mismo punto, y de hecho no tienen por qué ser todas las líneas del centro a la periferia o viceversa: también hace falta movilidad entre barrios sin pasar por el centro obligatoriamente.

Repensar las publicaciones

El Consorcio elabora un sinfín de publicaciones cada año (planos, folletos, memorias, libros, dossieres…), de las que apenas unas pocas llegan al usuario final, aun estando interesado en su contenido. Debería plantearse una nueva manera de organizar estas publicaciones, de dar a conocer que existen y especialmente, de distribuirlas.

Las estaciones de metro y cercanías podrían tener un área en el que se encontrasen los folletos vigentes más actuales, de modo que el viajero pudiese tener toda la información sobre cómo moverse por Madrid de la mejor forma.

Por otro lado, tal vez sea necesario hacer planos de transportes de barrio, no limitarse a las fronteras administrativas del distrito, o popularizar las guías que se editaban hace años.

Recuperar el protagonismo público

Los primeros años, el Consorcio gozó de una gran presencia en los medios: hacía campañas de publicidad, gestionaba los avisos del servicio… su imagen era un sinónimo de transporte público en Madrid. Sin embargo, en los últimos años sus apariciones públicas han sido muy limitadas, y la iniciativa la han tomado las empresas operadoras y las administraciones políticas, deseosas de colgarse medallas al mérito de kilómetros por legislatura.

El Consorcio de Transportes debe hacerse visible a los madrileños, recordarnos que existe una autoridad que controla el transporte público en nuestra región. Estar presente en publicaciones, estudios, avisos, publicidad e incluso en los propios vehículos: ¿por qué no aparece su logo en los autobuses de la EMT o en los coches del metro en vez de los del ayuntamiento y la Comunidad de Madrid respectivamente?

Implantar un único plano ferroviario de todas las redes

Madrid necesita un plano oficial que una todas nuestras  redes ferroviarias. El metro, el cercanías y el metro ligero no son competencia, sino sistemas complementarios que nos permiten movernos de la mejor manera por la Comunidad si sabemos complementarlos: y para eso, es imprescindible un plano integrado, algo que según su ley de creación, es competencia del Consorcio y no de los operadores. A pesar de ello, algunos como Metro han rediseñado a mucho peor su esquema de la red.

El Consorcio debe dejar de dar prioridad al metro, mostrando todas las líneas de cercanías del mismo color en los mapas (y eso, cuando aparecen). Necesitamos un buen plano integrado, una referencia para estar orgullosos de nuestro sistema de transporte.

Mejorar el Abono Transportes

Uno de los mayores hitos de los últimos 25 años ha sido la creación del Abono Transportes, pero ahí se ha quedado. El mismo diseño, tamaño DNI antiguo, y prácticamente las mismas limitaciones que por aquel entonces. El abono debe renovarse, ser un objeto que al estilo de la Oyster de Londres tenga prestigio, se convierta en un icono de la ciudad. Debe ser flexible, para poder adaptarlo a nuestras necesidades, cómodo de manejar, fácil de conseguir o renovar… precisamente el primer artículo de este blog estuvo dedicado a presentar alguna sugerencias de mejora para el Abono Transportes.

Adoptar nuevas tecnologías de información web y móvil

El Consorcio de Transportes de Madrid debe ser un referente en nuevas tecnologías. Es imprescindible que renueve su web y adopte nuevos sistemas con los que informar a los usuarios, ya que la tecnología lo permite. Aplicaciones móviles, web, para smartphones, tablets… el futuro traerá una mayor penetración de nuevos gadgets, más oportunidades para presentar de forma clara la gran cantidad de información que hay en torno al transporte público. Y quien mejor puede hacerlo es el Consorcio de Transportes.

Adaptar los autobuses interurbanos al siglo XXI

Para muchos, coger un autobús interurbano es un suplicio. Información insuficiente en las paradas y a bordo, rutas caóticas, falta de unificación en el servicio (autobuses desastrosos en algunas líneas, relucientes en otras, mostrando sólo destino en unas, con indicadores estáticos en otras…).

El nivel de calidad que ha alcanzado la EMT en los últimos años debe ser el referente para los autobuses interurbanos. El usuario no tiene por qué ser consciente de qué empresa le transporta porque todas deben hacerlo con la máxima calidad. Servicios a bordo como megafonía, información visual o incluso wifi harían que los autobuses interurbanos dejasen de ser de una vez el patito feo del transporte madrileño.

Adoptar nuevos modos de pago y soportes de billetes

La tan prometida tarjeta sin contacto no se ha hecho realidad en Madrid: unas cuentas pruebas piloto o abonos en este soporte para un porcentaje ínfimo de la población no permiten decir eso. Es necesario implantarla en serio de una vez, tal vez aprovechando con una reformulación de las tarifas: un sistema integrado en el que pudiésemos recargar saldo o periodos de uso para nuestras tarjetas, por ejemplo.

Pero las cosas no deben quedarse ahí, especialmente al ritmo que lleva Madrid: cuando implantemos la tarjeta sin contacto otras ciudades ya disfrutarán de nuevas tecnologías como NFC, que permite el pago simplemente al subirnos al vehículo con nuestro teléfono móvil, sin contacto. El Consorcio de Transportes debe estar a la cabeza de este tipo de innovaciones.

Simplificar las denominaciones de las líneas

Tan importante como tener una buena red de transporte público es hacer que sea sencilla de utilizar, y en ese sentido van muchos de los retos que proponemos hoy. Uno de ellos debe ser unificar y simplificar las líneas de metro, autobús y cercanías.

Por ejemplo, en metro lo que son dos líneas distintas deberían tener denominaciones distintos, como los apéndices de las líneas 7, 9 y 10. En cercanías el Consorcio debería forzar a Renfe a poner nombre a los distintos ramales de sus líneas C-4 y C-10; y en cuanto a los autobuses, habría que tratar de reordenar líneas para que en la medida de lo posible ninguna línea de EMT superase el número 150, reservándolos para los interurbanos.

Reforzar su papel de defensa de la movilidad sostenible

El Consorcio de Transportes es uno de los organismos de gestión con más autoridad de nuestro país, pero apenas parece ejercerla. Debería mantener una postura firme para hacer que las empresas operadoras cumplan con sus obligaciones: que las de interurbanos mantengan sus autobuses pintados de verde, que Metro no asuma competencias sobre crear planos, que Renfe permita la venta de abonos transporte en sus máquinas como sucede en Cataluña desde antes del traspaso de Cercanías…

Además, el Consorcio también debería ser el referente de la ecomovilidad a nivel institucional, concienciando a los ayuntamientos y demás administraciones de que promover el transporte público es apostar por una Comunidad más limpia y habitable, y garantizar la igualdad de oportunidades entre todos los ciudadanos, tengan la renta que tengan, posean coche o no.

Una nueva imagen corporativa

El Consorcio diseñó su logo e imagen actual en 1986 de la mano de Alberto Corazón, uno de los mejores diseñadores gráficos de nuestro país y Premio Nacional de Diseño. Sin embargo, se trata de una identidad que se ha quedado obsoleta, pues estaba en consonancia con la de la Comunidad de Madrid de aquella época. Además, a lo largo de los años ha ido variando, aplicándose de forma diferente en cada soporte, sin nada que mantuviese una imagen firme y coherente.

Invertir en una renovación total de la marca (incluso cambiarla por una más sencilla y fácil de recordar, como Madrid Transportes) sería una gran idea. Una renovación total y profesional de la mano de algún estudio de branding experto en estos temas, que tuviese en cuenta los soportes, publicaciones y necesidades de una autoridad del transporte público en 2011.

Contar con una marca fuerte, coherente, agradable y puesta al día siempre es una buena inversión, como bien saben las principales empresas del mundo.

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7 thoughts on “Doce retos de futuro para el Consorcio de Transportes

    1. Que mal ha sonado el comentario 🙂
      Estoy de acuerdo en todo, pero creo que hay cosas más importantes que mejorar, como las que os digo, o el tiempo de espera de los autobuses, o los precios que últimamente se aplican.
      Respecto a la identidad no lo tengo tan claro, con lo que se hace actualmente, casi mejor tener un trabajo correcto de Alberto Corazón 🙂

  1. Que integren también taxis, coches compartidos/de alquiler, bicis y movilidad peatonal, como en la http://www.tfl.gov.uk/ de Londres. Así un usuario de cercanías podría acceder a las bicis públicas de Aranjuez o Leganés sin tener que estar sacándose abonos e historias distintas en cada pueblo, o se podrían contemplar combinaciones Taxi-Tren.

  2. ¡No pedís vosotros ná! Para empezar, el consejero tendría que aprender qué es un metrobús, y a partir de ahí, lo demás.

    Fuera de bromas, parece mentira que una innovación tan buena como fue el Consorcio de Transportes en los 80, se haya convertido en un fósil del cuaternario por una mezcla de pereza y soberbia. Más de lo segundo que de lo primero, por desgracia.

  3. Enhorabuena por el artículo, muy certero. Y como siempre…hay cosas que claman al cielo, ¿por qué en los vagones de metro no hay mapas en los que incluyan también las estaciones de cercanias? Una solución es que haya 2 planos distintos (o 3 o 4). Acabo de venir de Munich, y en el metro los mapas también incluyen las lineas de cercanias (S-bahn).

    Sobre las líneas de autobuses, no se por qué razón son el patito feo de la red. Todavía no soy capaz de ver en un mapa las lineas que van de Madrid a Alcobendas. Es lamentable que de Chamartín a Alcobendas, en hora punta el metro va lleno, y los autobuses van vacios, cuando tardan menos, os lo aseguro y creo, son más baratos. Las razones están claras, la gente no sabe que existen, hay baja frecuencia. Basta con que en el metro de Chamartin pongan un cartel «autobus express a Ciudad de las Telocomunicaciones», para que estos autobuses se llenaran. Ahí se ve el desinteres que hay por el autobús interurbano.
    De la misma manera, no entiendo por qué los autobuses interurbanos no circulan por la R2, la M50, por qué no hay más lineas transversales, lineas express,…lineas que una intercambiadores,…

  4. Respecto a la última propuesta… espero que no contraten a RaRo!

    Me parece un buen artículo, demasiado realista lamentablemente. Ahora estoy teniendo la oportunidad de ver el sistema de transporte el Berlín y, en muchísimos aspectos, le da mil vueltas. Aquí hay dos autoridades de transporte: VBB (para el conjunto de los Estados de Berlín y Brandenburgo) y BVG (Para la Ciudad-Estado de Berlín).

    VBB es quien pone las tarifas y parece que dicta el funcionamiento de todos los sistemas de transporte, mientras que BVG acata todo lo que venga de ella y focaliza su acción en la ciudad. Hay un sólo billete para TODOS los transportes (incluso regionales de la DB y algunos ferrys) y los planos están lo más unificados posible. Meter todo junto en un papel es imposible debido a la gran cantidad de medios que hay.

    Creo que el de aquí debería ser un modelo a seguir en Madrid. Aunque, si no me equivoco, es prácticamente igual al de Barcelona.

  5. Completamente de acuerdo contigo, y por supuesto es imprescindible que el Consorcio conozca el uso, y las necesidades que tenemos los ciudadnos, y no se imponga que sea un ente anquilosado, y etereo.