Tarjeta sin contacto: Ventajas y casos de éxito

Tarjeta SUBE-T

Desde hace años en Madrid se intenta implantar el sistema de tarjeta sin contacto para los pagos en transporte público. Esta suplantaría la actual tarjeta imantada, y parece que dentro de poco empezará a entrar en nuestro sistema de transporte, por ello hoy queremos que conozcáis cómo funciona esta tarjeta y qué ventajas aporta al transporte público.

La tarjeta en sí misma es similar a una tarjeta de crédito o un DNI, funciona con tecnología RFID, esto es, radiofrecuencia, y es por eso por lo que es «sin contacto», porque las maquinas canceladoras pueden leerla sin necesidad de introducirla en ellas, basta con acercarla lo suficiente (unos 3 centímetros).

La tarjeta se usa como si fuera un monedero electrónico en el que cargamos una cantidad de dinero, que luego se va descontando según las tarifas vigentes al usarla en autobuses, metro, tren, etc.

Ventajas de la tarjeta sin contacto

  • Rápida: Al usarla no hay que encajarla en una ranura, ni esperar a que se haga una impresión sobre ella ni nada por el estilo. Permite el acceso a autobuses y estaciones de una forma muy rápida, ya que solo hay que acercarla al punto de pago, ver que el pago se haya efectuado, y pasar.
  • Aumenta la velocidad comercial del bus (y, por tanto, reduce costes y tiempo de trayecto): Al usar esta tarjeta accedemos más rápido a los autobuses, esto quiere decir que tendrán que estar menos tiempo parados subiendo pasajeros, y el servicio se volverá más rápido.
  • En Granada había que llevar una tarjeta aparte para identificarse como «Joven», hasta que se integró en la tarjeta sin contacto

    Pago e identificación por fin juntos: Una de las cosas incómodas que tiene el actual abono transportes es tener que llevar encima una dorsal identificativa del tamaño de dos bolsillos (el cupón). La tarjeta sin contacto puede personalizarse, y puede convertirse así en la nueva «dorsal» del abono transportes, aligerando sustancialmente los elementos que debemos llevar encima.

  • Simplemente, recarga: Actualmente cada vez que queremos hacer 10 viajes adquirimos un metrobus, lo usamos, lo tiramos cuando se gasta, y adquirimos otro. La tarjeta sin contacto es un sistema de prepago, cargas en la tarjeta el dinero que quieras, se va gastando según vas viajando, y puedes volverla a recargar cuando quieras. Esto es útil porque si viajamos mucho podemos hacer recargas mayores y pasar menos por los puntos de venta.
  • Difícil de romper: La actual tarjeta imantada tiene un gran problema, es muy fácil de estropear, ya sea por imantación, por doblarla, porque le ha caído agua, etc. La tarjeta sin contacto es una tarjeta sólida de plástico, sin partes imantables ni que se puedan estropear con el agua. Las dos formas más habituales de estropearla son doblándola con fuerza, o exponiéndola a una fuente muy fuerte de electromagnetismo, como el amplificador de Doc.
  • Lector de Oyster Card. Foto: Daily Telegraph

    Uso más cómodo: Como decimos la tarjeta funciona por radiofrecuencia, y permite su uso a una distancia de unos cuantos centímetros. Esto nos permitiría usar la tarjeta sin sacarla de la cartera o sin sacarla del bolso (siempre que no haya otros elementos en medio que impidan circular electromagnetismo, como elementos de hierro).

  • Abre la puerta a nuevas tarifas por uso: Existen formas de complicar las tarifas, y muchas de ellas se hacen factibles con la tarjeta sin contacto. Por ejemplo:
    • Límite de gasto diario, si un día concreto hacemos uso 5 veces del transporte público en modalidad metrobús (ergo, gasto de 6.1€) que la próxima vez que validemos no se nos cobre (pasando a una especie de modalidad billete 24h).
    • Bonificaciones por recargas mayores: Si hacemos de golpe cargas de mayor cantidad de dinero en la tarjeta, establecer una pequeña bonificación que anima a usar más esa tarjeta. Por ejemplo al recargar 20€, que se añada 1€ más. Esto se hace en sitios como Lisboa, y se hacía en Granada.
    • Bonificación por uso recurrente: Esto sería un saldo adicional que se agregaría a la tarjeta en el momento de la recarga si, por ejemplo, hemos estado usando el transporte público 4 veces al día. Es una forma de premiar a quienes más usan el transporte público.
  • Posibilidad de integración total: Permite aumentar la integración, de modo que pueda ser usada en cualquier medio de transporte (EMT, Metro, Cercanías, Interurbanos). Simplemente cada aparato, dependiendo del trayecto que se realice, descontaría más o menos dinero de la tarjeta.
  • El medio ambiente y los limpiadores lo agradecen: Al ser una tarjeta reutilizable no se tirará en cualquier parte tras su uso.

Casos de éxito: Tarjeta sin contacto en Andalucía

Todo el transporte integrado en los consorcios de Andalucía, en una tarjeta

Andalucía, formada por 8 provincias, tiene sus 8 consorcios de transportes independientes, pero supieron ponerse de acuerdo, y hoy en día la tarjeta sin contacto se puede usar en toda Andalucía (a excepción de aquellos transportes no integrados en los distintos consorcios). De este modo alguien de Granada puede pagar con su tarjeta en el transporte público de Sevilla o en el de Málaga, y viceversa.

El transporte urbano de Granada funcionaba con bonos de cartón, y resultaban engorrosos porque muchas veces se atascaban y se estropeaban. Además Granada tiene una característica especial, y es que el eje de Gran Vía soporta el 70% del tráfico de transporte público de la ciudad, y la lentitud del bono de cartón provocaba colas de autobuses. Hace 5 años se implantó la tarjeta sin contacto, y en el mismo momento en el que entró en funcionamiento, se notó una mayor velocidad de los autobuses.

Nuevas formas de tarificación: Se tiene en cuenta el trasbordo. Si se usan dos o más modos o líneas de transporte para llegar a un destino, esto se tiene en cuenta. En Sevilla se descuenta un 20% del importe de los trayectos, en Granada se cobra una tarifa inferior en el trasbordo: 0.53€.
También existe una bonificación por uso frecuente. En Sevilla, si durante un mes gastas 50€, en las recargas del mes siguiente te bonifican con un 10% más de saldo adicional, si el gasto supera los 80€ la bonificación es del 15%.

Desventajas de la tarjeta sin contacto

Si eres muy despistado puede que no sea tu tarjeta ideal, puesto que estas tarjetas suelen tener un coste de producción que normalmente debe asumir el usuario. En algunos sitios se establece fianza (pagas 2€ que te devuelven si devuelves la tarjeta en buen estado) y en otros se paga directamente por la tarjeta. En cualquier caso esto evita que, tal como ocurre ahora, junto al coste del billete, tengamos que pagar también el coste del soporte.

Otra desventaja es que, tal como hacen en otros sitios como Granada, dado que se recarga por bloques (5€, 10€, etc) independientemente de las tarifas, pueden subir las tarifas del transporte público sin que la mayoría de la gente se de cuenta de ello.

Sobre el autor
Informático, Comunicador Audiovisual, Ecoguay, y Persona ¡Que más quieres! Pues hay más: soy "empresaurio" del "internes ese", amante y colaborador de WordPress, y todos los días bailamos I'm so excited en la oficina.

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18 thoughts on “Tarjeta sin contacto: Ventajas y casos de éxito

  1. >> Límite de gasto diario, si un día concreto hacemos uso 5 veces del transporte público en modalidad metrobús (ergo, gasto de 4.65€)

    Eeeeeein…. ¿Seguro que este artículo es de 2013?
    Juraría que 5 viajes en Metrobús son 6.15 €…

    Un abrazo

  2. Yo tengo una pequeña pega con las tarjetas sin contacto, que tengan que ser tarjetas. Me explico, Si en vez de darle forma de tarjeta se dan unas especificaciones que te permitan ponerlos en otras formas, podrías perfectamente vender pulseras, relojes, o mangas de chaqueta con la tarjeta integrada, que hace innecesario sacar nada del bolsillo, con lo que aumentas la velocidad… y además permite vender productos fashion con el sistema integrado.

    Otra alternativa es que el sensor no esté muy alto, que quede a la altura de la cadera, con lo que sólo haya que acercar la pierna. Esto lo hacía a veces en cachondeo con la tarjeta de mi antiguo curro (con eróticos resultados).

    1. Es buena idea poder darle otras formas, aunque existen también limitaciones al respecto (estos chips normalmente necesitan un espacio sólido y plano para alojar la antena, si bien creo que ya hay experimentos sobre materiales más flexibles).

      Más ideas buenas serían llaveros, móviles, en un sitio de un bolso que se pueda pasar sin sacarlo… en general cualquier objeto que llevemos con nosotros de forma cotidiana y que nos ayude a no tener que llevar más cosas que ocupen más espacio.

      Por cierto en teoría estas tarjetas normalmente pueden pasarse sin sacarse de la cartera, pero hoy en día en nuestras carteras posiblemente llevemos más tarjetas con chips y antenas RFID, y a pasarlas desde la cartera todas juntas terminan devolviendo errores.

  3. En Valencia desde 2009 tenemos Tarjeta Móbilis sin contacto y la verdad que todas las ventajas que aqui se enumeran se notan y bastante. Entre otras, Subió la velocidad de los autobuses (en especial las líneas más cargadas, como las que van a las zonas universitarias o al centro)

    Desde entonces se han mejorado todos los titulos existentes y se ha fomentado una mayor intermodalidad entre las redes de MetroBus (autobuses de Valencia a los pueblos), MetroValencia (Metro y Tranvía) y EMT (Buses Urbanos)

    Aqui en Valencia, el Bonobus de 10 viajes no solo implica que lleves 10 viajes, sino que al ticar un viaje tienes 60 minutos de viajes extra gratis… esto supone que si necesito coger dos o tres autobuses distintos, antes contaba como 2 o 3 viajes, y ahora solo cuenta como 1 viaje… y durante 60 minutos dispones de barra libre de autobuses (al estilo de Barcelona). Esto ha hecho que la gente se anime más a coger el bus y ha economizado mucho los viajes, lo malo es que este cambio supuso un fuerte aumento del coste del bonobús (de 6,50 a 7 en su momento de implantación y actualmente subió de 7,50 a 8€)

    Además, aqui en Valencia debes comprarte la tarjeta Móbilis magnética para ticar, lo que supone que a los turistas y foráneos, además del coste del titulo (por ejemplo, el BonoMetro 10 viajes, a 7,50€) tienes que costearte la tarjeta (+1€ si es de cartón o +2€ si es de plástico como las tarjetas de crédito: total 9,50€). No existe en Valencia el concepto de Tarjeta Monedero, como si sucede en otras ciudades, por lo que en la tarjeta Móbilis te toca recargar el titulo entero en bloque.

    En caso de subida del coste de los títulos (como sucede este año) durante 1 mes no hay problema, sigues usando los viajes que te quedan sin problema, pero a partir de febrero te caducan y ello implica tener que comprar un titulo nuevo y de ahi te descuentan los viajes que tienes sin usar (Por Ejemplo: BonoBus 10 viajes: 8€, si me quedan 6 viajes, me descuentan 4,80€ o lo que es lo mismo, me descuentan los viajes que me quedan y pago 3,20€, la diferencia solamente:
    8 – 4,80 = 3,20€)

  4. Ventajas, tiene muchas, y más tendrá si los del Consorcio un siglo de estos explotan los recursos de la tarjeta.

    El problema que le veo es que hay que andar muy espabilado con la cuenta de los 30 días de abono, ya que para aprovecharla bien uno no debe ceñirse al mes cronológico.
    Es decir, que un mes la empiezas a usar el día 7, otro mes el día 23 y así. Habrá que ponerse un aviso en el móvil o en el PC o donde sea para acordarse.

    Otra pequeña pega es que antes, con el abono antiguo, podías llegar a los tornos (aún quedan en muchas estaciones) con un maletón o un cochecito de bebé y, enseñando el abono, el «metrero» inmediatamente te dejaba pasar por la puerta auxiliar. Ahora simplemente luciendo el nuevo abono, el «metrero» no sabe si está cargado o no.
    Dentro de unos días me tocará hacer la prueba. A ver qué pasa.

    1. Supongo que es todo cuestión de acostumbrarse.

      Yo llevo ya unos años usando tarjeta sin contacto en Granada (no como abono, sino como número de viajes), y al principio igual es un poco confuso porque no sabes cuántos viajes te quedan ni en la tarjeta lo marca por ningún lado.
      Pero cuando llevas un tiempo y lo usas frecuentemente se te enciende un chip que te dice dentro de tu propia cabeza recarga pronto que ya te tienen que quedar pocos viajes.

      Ahora que me desplazo mucho menos si que se me olvidan los viajes que llevo en las tarjetas, pero lo soluciono poniéndoles detrás un post-it con el que marco si me quedan pocos viajes, una solución quizás un poco cutre pero práctica al fin y al cabo: https://twitter.com/frantorres/status/291507432549658624

      1. ¿Un post-it? Jajaja, qué cutre y a la vez qué buena idea.

        En serio; va a ser probablemente la solución más sencilla. Un post-it con la fecha de finalización del abono, todo ello metido en una funda de plástico para que no se despegue.

        Jajaja gracias por la idea.

        1. jaja me alegra que te sea útil 😀

          Yo lo llevo en la cartera sin funda, lleva meses ahí, y no se me despega. Lo que hice fue cortarlo y quedarme solo con la parte que tiene pegamento, y se pega muy bien al plástico de la tarjeta.

          Saludos!

  5. Pingback: Bitacoras.com
  6. Yo voy a comentar un caso que no es muy conocido, ya que de por si el lugar donde está implantado no es que lo conozca todo el mundo. Recientemente estuve en Brisbane (Australia) y ahi tiene una tarjeta sin contacto a la que llaman Go Card. Yo quedé encantado con ella. Integra todos los sistemas de transporte de la ciudad (autobuses, trenes y ferris) dividiendo su extenso recorrido en diferentes zonas. Recargas el dinero que quieras en la tarjeta, y este se te va descontando según las zonas que recorras durante el viaje.

    Lo primero que destaca de ella es que los transbordos son gratis. Ni tarifa reducida ni nada, durante 2 horas desde el primer viaje todos los medios que utilices no tienen coste adicional, y solo tienes que pagar la diferencia en caso de que hayas recorrido alguna zona mas.

    Si hacías 9 viajes de lunes a domingo (que no son muchos viajes) el resto de la semana podías viajar completamente GRATIS, a cualquier parte. A mi me costó creérmelo, pero era cierto. Los fines de semana te podías recorrer 100 km para irte a la costa en tren y no pagar absolutamente nada.

    Además contaba con diferentes tarifas como viene siendo habitual según si fueses estudiante o jubilado, pero también contaba con otras adicionales. Por ejemplo había ciertas franjas horarias de tarifación especial, como después de las 18 horas donde viajar costaba un 20% menos. Creo que correspondía con las horas de menor uso del transporte.

    También la podías vincular a una cuenta online y recargarla desde casa, o poner recargas automáticas cuando la tarjeta bajases de una cierta cantidad de dinero. Si se te perdía, te daban una nueva con todo el dinero que te hubiese quedado.

    Lo único engorroso que tenía es que para calcularte las zonas recorridas tenías que pasar la tarjeta tanto al subir como al bajar del medio de transporte, si se te olvidaba hacerlo al bajar te cobraban todo el recorrido, pero aparte de eso me parece que tenían el sistema ideal y del que se podría aprender mucho. solo quería comentarlo para mostrar que cuando este sistema se quiere usar bien, el ciudadano puede obtener muchas ventajas. De momento la tarjeta que tenemos en Madrid nos ofrece poco o nada.

    1. Ostras muy interesante, y muy muy completa esa tarjeta en concreto, y en general el sistema tarifario de Brisbane. Aunque eso de los viajes gratis tras un uso «algo» frecuente igual es un poquito cuestionable, porque en el fondo si no te lo cobran por ahí te lo van a tener que cobrar por otro lado, pero me parece estupendo en general 😀

      La cuestión en el fondo es tener ganas y ponerse de acuerdo.

      Muchas gracias por tu aportación 😉

    2. Lo de las tarjetas con viajes gratis es una manera de evitar la pregunta de «¿Me compensa el abono este mes?».

      Básicamente consiste en marcar unos techos de gasto diario y/o mensual, de modo que si en ese periodo de tiempo se alcanza el valor del abono ilimitado, la tarjeta funciona como tal el resto del día (o mes).

      Así, el viajero puede tener la seguridad de que si viaja mucho, no gastará más que el precio del abono, y si no alcanza este techo, pagará lo que le corresponda. Porque oye, no somos adivinos, y pronosticar el nº exacto de viajes que vamos a hacer en el próximo mes no es cosa fácil.

      1. Si, eso está genial, lo que no se es si debería tomar 9 viajes como poco para llegar a ese techo.

        En Granada para que salga rentable un bono mensual hay que hacer más de 14 viajes/semana.
        En Madrid unos 11 viajes/semana.

        La cuestión es que si esa cifra de límite es muy baja las tarifas base pueden subir demasiado, la cuestión está en dónde se pone el punto equilibrio.

        1. Si, a mi 9 viajes a la semana me parecen también pocos. Dependerá del sitio y de cuanto valga el billete respecto al precio del abono.

          Para Madrid (zona A), considerando 1,25€ por cada etapa podría hacerse algo así:
          Tope diario: 7 etapas (8,00 €)
          Tope semanal: 26 etapas (33,40 €)
          Tope mensual: 41 etapas (52,20 €)

          Y eso considerando que aquí los abonos de 1 y 7 días son bastante caros ya que están enfocados sólo para turistas.