Propuesta para las elecciones: tarjeta integrada, postpago y contactless

Aún quedan unos meses para las elecciones autonómicas en nuestra comunidad, pero creemos que precisamente este es el mejor momento para empezar a madurar algunas ideas de cara a mejorar nuestra red de transporte público para lso próximos años.

Atrás quedan los años de la burbuja en la que los partidos políticos competían en ver quién prometía más kilómetros de metro, que después se han visto infrautilizados y como un lastre para las cuentas de nuestro transporte público. Hoy en día debemos buscar ideas para mejorar el servicio y hacerlo más accesible a todos sin que ello suponga construir carísimas infraestructuras. Por eso esta propuesta va hacia algo más cotidiano y que mejora la experiencia de todos los usuarios, sin importar dónde vivan.

Primer paso: integración tarifaria de todos los medios

Proponemos una simplificación total del sistema de billetes de transporte. Las zonas tarifarias se mantendrían tal cual están (aunque no es mala idea repensarlas), pero prácticamente desaparecerían los billetes de 10 viajes de distintas zonas y redes, el metrobús… todo se unificaría en una única tarjeta.

La principal novedad sería un sistema tarifario integrado. Es decir, que quien necesite coger dos líneas de autobús para ir a su trabajo no pague el doble que quien tenga la suerte de solo tener que coger una o ir en metro: los transbordos, incluso entre medios de transporte diferentes, serían gratis. Lo que se pagaría es el trayecto que haces, no los medios que necesitas para hacerlo.

Un sistema tarifario integrado evita la duplicidad de infraestructuras y hace que cada medio tenga la ocupación óptima, porque elimina las barreras artificiales que hacen que alguien tenga que optar por un medio menos adecuado o tardar más sólo porque le va a resultar más cara la opción inteligente.

De esta forma, extendemos la integración de la que ya disfrutan los usuarios de abono transportes al resto de billetes, ya que hoy en día hay una gran barrera entre quienes tienen integración (los que pagan una tarifa plana) y los que no. Este es el caso de muchas otras ciudades, como Barcelona, de la que siempre hemos admirado su sistema tarifario integrado.

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Pago en euros, no en viajes. Recargas o postpago

El pago en este tipo de sistema se haría de dos formas. La primera, por medio de saldo. Todos los madrileños tendrían una tarjeta transporte público que podrían recargar con la cantidad que quisieran para ir consumiéndola al usar el bus, el metro o comprar un abono mensual si lo desean. Esto ya lo hemos propuesto en más ocasiones, y simplifica enormemente el sistema frente a lo que está previsto actualmente, que es que la Tarjeta Transporte Público pueda almacenar varios billetes de 10 viajes. ¿Llegaremos a una situación en la que dispondremos de una plataforma inteligente pero tendremos que elegir en qué medio movernos según si tenemos cargado un bonobús interurbano o un bonometro de MetroSur? Es más fácil saber que un viaje A-B1 vale X euros, y que se nos descuenten del saldo acumulado.

La segunda opción es la que se está introduciendo actualmente en Londres a gran escala, pero que tampoco es extraña en algunas localidades catalanas: el postpago. Al igual que en móvil hay tarifas de tarjeta (con recargas) y de contrato, en el transporte público podría ser igual: un sistema en el que tu cuenta de usuario esté domiciliada en el banco o asignada a tu tarjeta.

La mayor ventaja de un sistema postpago es que al calcularse la factura a posteriori, se puede aplicar al usuario el mejor precio posible según el uso que haya dado al transporte público sin que tenga que intervenir. Por ejemplo: en nuestro sistema actual, cada viaje con el metrobús vale 1,22 euros. Con el que proponemos, cada viaje se cobraría a ese precio, pero al superar los 45 viajes (que alcanzan el precio del abono mensual), ya no pagaríamos más. Así, si hacemos 15 viajes pagamos 15 viajes, si hacemos 45 viajes pagamos 45, pero si hacemos 100 viajes pagamos también 45.

Hoy en día, si estás usando un metrobús y te das cuenta de que vas a usar intensamente el transporte el resto del mes, no puedes comprar un «abono mensual retroactivo». Igualmente, si has comprado un abono mensual y de repente dejas de tener la necesidad de moverte a diario, no puedes devolverlo y que te cobren solo los viajes que has hecho.

Sería el equivalente a poder volver atrás en el tiempo al finalizar el mes y comprar los billetes que más te convengan económicamente para los viajes que has hecho. Se acabó tener que planear cómo me voy a mover durante el mes para comprar un abono o quedarme con el billete de 10 viajes, o tener que hacer cálculos para elegir zona según el número de veces que creo que saldré de la mía habitual.

Y se podrían incorporar más novedades, como topes también diarios o semanales, lo que animaría a que la gente diese mayor uso al transporte público; o descuentos en caso de alta contaminación a todos los usuarios y no solo a los esporádicos.

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Tu propia tarjeta bancaria como tarjeta de transporte

De hecho, otra de las ventajas de este sistema es que al estar asignado a una tarjeta bancaria, quien lo desee puede utilizarla directamente para acceder al metro o bus. Se acabó tener que solicitar la Tarjeta Transporte Público e ir a recogerla o esperar a que nos la envíen: en la propia web del Consorcio podríamos darnos de alta como usuarios del transporte público con nuestra tarjeta bancaria. De este modo, podemos acceder al metro o bus pasando la tarjeta contactless de nuestro banco por el torno si así lo preferimos, con las mismas tarifas que el resto de usuarios y las mismas ventajas que veíamos antes de conseguir automáticamente el mejor precio posible.

En los años 80, el Consorcio de Transportes innovó con la puesta en marcha del abono, pero durante décadas el sistema de tarifas de nuestro transporte ha estado congelado. Casi 30 años después, hace falta otra gran innovación que impacte tanto en la vida de los madrileños. ¿Se atreverá algún partido político a llevarla en su programa electoral? Nosotros esperamos que sea así, y a ser posible, más de uno.

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17 thoughts on “Propuesta para las elecciones: tarjeta integrada, postpago y contactless

  1. Yo lo que no entiendo en el sistema de zonas es que por ejemplo en la C4b Cantoblanco es B1, Tres Cantos es B2 y Colmenar es B3. Tres tarifas distintas para tres estaciones contiguas. Yo al menos pondría Colmenar en la B2. Me parece un abuso.

  2. Otra opción a la propuesta, es el sistema de bonificaciones en forma de saldo extra por según el uso de la tarjeta en los últimos 30 días, como se aplica actualmente en la tarjeta del Consorcio de transportes de la Bahía de Cádiz.

  3. También sería interesante la posibilidad de utilizar el teléfono móvil como identificador a la hora de hacer los pagos. De todas las opciones estoy convencido de que sería la menos propensa a descuidos. Por no hablar de un sistema de alertas y recargas a través del mismo dispositivo.

  4. Buenas

    Lo que proponéis es bastante racional, pero no obstante afecta a casos de uso muy muy marginales. El que usa realmente el transporte público a menudo ya tiene un sistema tarifario integrado que es el abono mensual. El que usa bonos de 10 e incluso sencillos son usuarios ocasionales.

    1. Si tú lo dices… Yo debo de ser muy marginal, entonces, pese a que me muevo SIEMPRE en transporte público. Normalmente no me compensa cargar el mensual en la TTP por lo que utilizo MetroBus y, en cuando tengo que realizar un trayecto un poco distinto, ya tengo que estar eligiendo un itinerario no óptimo (a ser posible, sólo metro) para no pagar tropecientos viajes.

    2. «afecta a casos muy marginales»

      3 de cada 4 madrileños no tiene abono transportes. ¿Les condenamos a quebrarse la cabeza con un sistema arcaico y no-integrado?

      Esta forma de pensar es la que impide que el transporte público pueda atraer a más gente.

    3. Trabajo Entre 4 y 5 días a la semana, según meses y en horario nocturno. Los findes, a veces, salgo por una zona diferente a la mía. No hay un mes en el que mi gasto con metrobuses de 10 viajes, iguale o supere el precio del abono mensual. Y uso el transporte público para ir al trabajo ida y vuelta. Si tuviera 20 añitos pues sí usaría el abono joven, pero como no los tengo, uso el de 10. Incluso si hiciera algún transbordo entre autobuses (un finde, por ejemplo) me seguiría saliendo mejor comprar los de 10. ¿Ocasional? Para nada. Si algún momento calculo que voy a gastar más de 52 €, pillo el abono de 30 días. En el último año, sólo ha pasado una vez.

    4. Lo bueno de un sistema inteligente es que afectaría a la totalidad de la población, desde el que solo coge un autobús de pascuas a ramos hasta el que lo utiliza cinco veces cada día. El usuario simplemente se preocuparía de acercar su tarjeta de transporte o bancaria «contactless» al lector y al final del día o del mes se le pasa el cargo por el banco. ¡El sistema se adapta al viajero y no al revés! Y no se está proponiendo algo irrealizable. En Londres ya existe. La entrada de pago con tarjeta bancaria puede permitir además en el futuro la eliminación del pago del billete sencillo a bordo, al igual que en la capital británica, consiguiendo más agilidad en las paradas. Ya ves que de «marginal» tiene poco 😉

      1. En Holanda existe un sistemas simular. Es una tarjeta que vale para todo el país no sólo una zona o ciudad. Se pasa la tarjeta al entrar y al salir. Eso sí, si olvidas de pasar la tarjeta al salir puede que te clavan…